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sábado, 12 de agosto de 2017

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Educar para Ser?



Es obvio que en la literatura de muchos blogs, páginas de Facebook, congresos y eventos varios se habla mucho de "Educación para ser", pero poco se concreta sobre qué es exactamente.

Propongo de manera abierta y como punto de partida este...
  • Decálogo de la Educación para Ser
    1. La Educación para ser es ir más allá de la cognición y el conocimiento (la necesaria “instrucción”) para abordar complementariamente el desarrollo de las habilidades no cognitivas, y que se engloban en lo que hoy día se conocen como Capacidades Directivas. Dentro de ellas está la Inteligencia Emocional y los valores o fortalezas humanas (que, por ejemplo, pueden entroncarse con la psicología positiva de Seligman).
    2. Educar para ser es educar para la vida, saliendo del academicismo impráctico y de las paredes del aula, para salir a la Vida y conectar con experiencias de aprendizaje que aporten valor y significado.
    3. Educar para ser es educar de manera integral e integrada todos los aspectos del ser humano, en su totalidad (holísticamente). Horizontalmente: hemisferio derecho e izquierdo. Verticalmente: cerebro reptiliano (instintos e impulsos), cerebro emocional y neocórtex (intelecto, razonamiento, lógica).
    4. Educar para ser es permitir el habitarse por dentro, escucharse, conocerse, conectarse: pasar de la neurosis a la integración y la felicidad (metacognición, autoconocimiento, autoconciencia).
    5. Educar para ser es descubrir, comprender y vivenciar que además de un aspecto adaptativo, que es la personalidad externa, hay un núcleo más profundo, una Esencia, en la que reside una enorme potencialidad y una manera de saber y ser en plenitud. Se trata de educar para integrar ego y Ser.
    6. Educar para ser es acompañar en el desarrollo de un sentido y en el encuentro de un propósito profundo del ser humano, para una vida plena compartida en lo colectivo.
    7. En la dimensión personal, educar para ser es Integridad. En la dimensión social Educación para el ser es inclusión, integración y sentido del bien común.
    8. Educar para ser es acompañar en la máxima aspiración de la autorrealización personal en cuanto seres sociales y en relación al Bien Común.
    9. Educar para ser es reconocer, valorar y aplicar la capacidad que tiene la educación para transformar el mundo.
    10. Educar para ser nos lleva al sentido último de la Educación, al Para Qué (con mayúsculas) y, por tanto, también al sentido último de quienes somos como seres humanos.
Algunas referencias (entre otras muchas):

viernes, 11 de agosto de 2017

El lado Oscuro de la Fuerza y los Docentes Jedi

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… Los jedis tratan de establecer el “equilibrio de la Fuerza” en una encarnizada lucha contra los malvados siths. Revisando este verano la última entrega de “La Guerra de las Galaxias” con mis hijos, pareciera que los jedis quedan muy lejos de estas latitudes. 

Sin embargo podemos extrapolar esa


 historia galáctica de George Lucas a nuestro diario vivir.


Estamos rodeados de oscuros siths por doquier y de algunos caballeros jedis que tratan de establecer el equilibrio en la fuerza. 

Porque hay personas que viven en el Lado Oscuro, en la queja constante, amargadas, frustradas, siempre blandiendo como frase estrella un lapidario “Pero es que…”.

Y otras personas que, como los jedis, tratan de salir por encima de la dominante queja socializada y la victimización colectiva para afrontar los problemas de manera positiva, actuando lo mejor que saben y pueden, siempre con el “¿Y si sí…?” en sus cabezas.

La queja está tan generalizada hoy día que es una grave epidemia muy contagiosa. De ahí que los jedis que aún resisten deban soportar sobre su espada láser el choque y el peso de toda esa negatividad y desesperanza. Porque ver a estos jedis cotidianos en acción, héroes anónimos entregados con pasión a su trabajo o proyectos, mantiene la esperanza, el creer que se puede, la ilusión de emprender y atreverse, la alegría de conseguir y la fuerza de volver a levantarse en la derrota. 

Porque todo jedi sabe que no siempre se gana. Y hay que 


saber perder para aprender de los errores. 

La verdadera derrota es no intentarlo.


Escribo esto y me viene el ámbito educativo, que es el mío. Pero es extrapolable a cualquier otro, como el de la empresa o el medio ambiente.

Sé que la queja suele tener un fundamento real, los problemas y las razones son reales y hasta uno las puede compartir. 

La cuestión no es dejar de ver los problemas o los obstáculos, el problema es acomodarse en la queja como una manera de vivir y ser, como si ahí dentro, convertidos en víctimas, se fueran a arreglar los problemas.

Ante un problema podemos actuar como si fuera un “castigo divino” o como si fuera un reto (en este caso afrontarlo nos hace más competentes, mejores).
La vida está llena de inconvenientes y problemas. Podemos seguir amargándonos por cada uno de los que llegan a nuestra vida “para importunarnos” o podemos asumir que nos construimos a partir de ellos, que la vida es como una gimnasia que nos hace más fuertes y desarrolla nuestras capacidades.

No espero tener una vida perfecta, 


espero tener una vida madura.


La madurez se caracteriza por “hacerse cargo” desde la experiencia y la responsabilidad. 
Madurar es dejar de proyectar en los demás las culpas de mis circunstancias o seguir creyendo en la suerte.
Como dice Álex Rovira “No creo en la suerte, creo en la Buena Suerte”, esa que nace de haber sembrado primero, con trabajo y perseverancia, circunstancias favorables.

La madurez nos aporta plenitud y felicidad.

La felicidad no viene sola, como una planta necesita ser regada y cuidada con dedicación para que dé frutos. 

Como todos los aspectos importantes de nuestra vida si no los regamos se secan.

Ahora, querida y querido docente, que dentro de poco arranca un nuevo curso, y que volvemos a las aulas con tantos problemas que solucionar y tantos retos que alcanzar, ¿de qué lado vas a estar? ¿De los que quieren pero no pueden? ¿o del lado de los que lo intentan con todas sus fuerzas y tratan de disfrutar el camino dando lo mejor de sí?

Si amas lo que haces y tratas de disfrutar en el aula, si lo sigues intentando una y otra vez y aprendes de tus fracasos, si tratas de mejorar sin rigideces ni perfeccionismos, es que eres un Jedi;
un docente Jedi.

"Que la Fuerza te acompañe".





Por cierto, que los dibujos son de Derek Klaufman (http://www.dereklaufman.com).

jueves, 10 de agosto de 2017

DESPEDIDA A LOS PARTICIPANTES EN EL CURSO "BIENESTAR DOCENTE Y MOTIVACIÓN"

Queridas compañeras y compañeros:

Este ha sido un curso que desde el principio era una invitación a un viaje interior. Solemos dedicar las vacaciones a oxigenarnos descubriendo nuevos lugares de ensueño por todo el mundo, pero pocos dedicamos el tiempo necesario para viaja hacia adentro.

A partir de mis propias crisis y crecimientos estoy descubriendo que la Presencia del docente en el aula es el factor fundamental para la innovación educativa. Y también para disfrutar nuestra profesión, tener una vida plena, con sentido. Para ello hemos de encontrar el vínculo con un proyecto que nos supere, que sea inclusivo, que vaya más allá de nosotros y que incluya a todos.
Para ello hay que disponer de la motivación, energía, capacidades y recursos internos necesarios. Para luego dar los factores que cambian cualitativamente lo que vivimos en el aula: la alegría, escucha, positivismo, la mirada apreciativa y la compasión.

Todo cuanto necesitamos para vivir desde nuestra mejor versión se puede descubrir internamente. A veces una formación nos aporta los resortes que nos accionan a cambiar. Luego hemos de aprovechar ese empuje para una transformación real y no volver a nuestras zonas de confort internas.
Siempre estamos entre la seguridad de la repetición y los hábitos psicológicos y el miedo al cambio. Porque para permitir el paso de lo nuevo hay que abrir un camino dentro de nosotros sobre lo caduco, atravesando muchas resistencias propias.

Acabar este curso de Bienestar Docente es sólo el principio de un camino personal de crecimiento que no termina nunca y que podemos ejercitar en el aula con el rico abanico de vivencias que travesamos cada día y que surgen de la interacción con los demás.
Quiero agradeceros la entrega puesta en las tareas, la confianza depositada en el grupo como motor de cambio, la fe en que es posible seguir creciendo en conciencia desde la completa aceptación de nuestro estado actual.

El foro ha sido un verdadero pulmón oxigenando el trabajo grupal, interconectando inquietudes, aportando reflexiones y alentando nuevas exploraciones personales. Toda una inteligencia colectiva.
Nuestros planes más luminosos están ya en algún lugar planteados, nuestro interior aguarda el descubrimiento de una gran belleza y poder personal, que aflora cuando vivimos desde nuestro centro aportando valor a los demás. Y nuestro trabajo es eliminar los obstáculos que impiden su manifestación en nuestra vida.

Os propongo dejar de buscar la autorrealización y cambiarla por la vocación de servicio a la vida circundante.

CUANTO MÁS DAMOS MÁS RECIBIMOS. ES ASÍ.
Y ese voluntariado no hace falta que lo ejerzamos lejos de aquí, sino en nuestra familia, en nuestras aulas, en nuestro centro. Cuando anhelamos y acompañamos la germinación de los valores internos de los demás nos convertimos en humildes jardineros del cosmos, tratando de aportar siempre las mejores condiciones para ello.
Y sientes que dando a los demás aquello que necesitan para ser mejores uno va descubriendo su mejor versión.
Eso da una nueva dimensión a nuestra vida, pasamos del egocentrismo a la conciencia de Especie, dejamos de satisfacer necesidades personales para impulsar proyectos inclusivos.
Todos tenemos el talento necesario para contribuir a la transformación de nuestro mundo, sólo falta que generemos internamente las condiciones para que sea posible (empoderarse).
Os agradezco también vuestras aportaciones para mejorar el curso. En el curso presencial nos faltó tiempo para reflexionar. Y en esta versión on line nos faltó tiempo para encontrarnos y experimentar, vivenciar juntos. Así que seguramente diseñaremos un curso semipresencial que tenga lo mejor de los dos: vivencial y que aliente la exploración personal, que luego será compartida en las sesiones presenciales.
Y recuerda: “O buscas la crisis o la crisis te encontrará”.
Todos estamos ya conectados. Todas y todos, compañeras y compañeros, vivís ya en mi corazón.
Gracias por vuestra entrega en las tareas y en el nada fácil camino al interior de nosotros mismos.
Gracias por vuestros aportes, por compartir desde la confianza y por haber aprendido tanto juntos.
Un abrazo grande y hasta siempre.


"Dejemos que las personas vivan en nuestro corazón, caben tantos como queramos"
Toshiro Kanamori. 
Un maestro del Corazón de Japón.

INVENTOS LOCOS POR EL MEDIO AMBIENTE EN LAS AULAS HOSPITALARIAS

Hola, os cuento la sesión que desarrollé el martes día 6 de Junio en el Aula Hospitalaria del Hospital "Virgen de la Arrixaca".
Muy contento de participar acompañado por la compañera Toñi López, de Primaria, enseguida nos coordinamos a pesar de haber contactado en la preparación con una breve conversación telefónica y un par de e-mails. Como era su primera vez en el hospital estaba un poco nerviosa, pero al ver la veteranía de Paqui, la maestra, y mi tranquilidad se fue relajando.
Durante el desayuno en la sala de profesores coordinamos un par de aspectos y toda la sesión se desarrolló muy bien y con fluidez. Y lo que facilita el trabajo siempre son las personas, en este caso Paqui y Toñi.
Paqui arrancó la sesión contando el cuento de “La Lata” (Ibarrola) a los chicos, que escucharon muy atentos y sonreín de las vicisitudes de la lata y las jerigonzas de La maestra Paqui, que lo contó espectacularmente.

Luego Toñi nos sorprendió con las hierbas aromáticas y toda el aula se llenó de olores de campo, sobre todo de lavanda. Olíamos y conocíamos hierbas como la menta, el tomillo, la albahaca, etc. Cada niño quiso llevarse un saquito con aquella olor tan rica, eligiendo los bonitos diseños que Toñi había preparado en casa.

Para entonces los chicos estaban ya muy metidos en tema.
Les pusimos un breve Ppt para contextualizar las vivencias y tomar conciencia de la importancia del Medio Ambiente, a partir de dibujos que Forges hizo con Araujo hace unos años sobre el tema.
Los chicos, en pequeños grupos, contaban anécdotas entre ellos y se reían, lo que me hacía parar sin rigideces, viendo que a veces lo que contaban era más interesante que lo que yo aportaba. Y luego seguíamos la explicación.


Entre todos hicimos un mapa mental con problemas que podemos detectar en relación al medio ambiente: calentamiento global, gestión de residuos y “cacas”, aguas contaminadas de ríos, lagos y mares; humos, lluvia ácida, perjuicios para los hábitats de animales y personas.


A partir de aquí les propuse inventar máquinas que, en lugar de destruirlo, contribuyeran a mejorar el medio ambiente. Como referencia les puse algunas máquinas de Leonardo da Vinci y otras máquinas inventadas, como “Los inventos de TBO”.


Tenían que considerar un problema medioambiental, buscar una solución, inventar una máquina y por último construirla con materiales reciclados.
La verdad es que de entrada se quedaron bastante parados, porque la propuesta era muy abierta y sin demasiadas pautas. Así que tuvimos que guiar a varios de ellos desde la idea a su concreción, atravesando nuestra propia incertidumbre (me refiero a Paqui y Toñi).
Luego los chicos fueron desplegando su creatividad y rompieron con los bloqueos del inicio disfrutando de la tarea, pegando cajas, botellas de agua, envases de yogurt o de huevos, etc.
¿El resultado?
-       Una máquina de recoger agua del aire
-       Un autobús plateado que funciona con energía solar y recoge malos humos.
-       Una depuradora de agua para ríos.
-       Un sistema para limpiar petrólero del mar a base de grandes toallas y un barco que convierte el petróleo en plástico y lo enrolla.
-       Un planeador que utiliza la energía solar y la eólica de manera combinada que recoge y depura malos humos.
-       Una bicicleta voladora muy cuqui, con alitas para planear cuando se tercia.

Este tipo de propuesta, menos dirigida y más abierta, seguramente no permite un lucimiento en el resultado final, dado el poco tiempo de la sesión, pero permite despertar e incentivar la propia creatividad que otras propuesta más dirigidas y digeridas, en las que el alumno tiene sólo que seguir unos pasos ya marcados para conseguir un resultado definido y esperado.
Sin embargo, el afrontar un reto de manera creativa, que el alumno sea el que busque su propia solución y genere su producto final desarrolla sus talentos personales y estrategias creativas que luego puede seguir aplicando en su vida personal y académica.

Un privilegio haber participado de esta sesión del proyecto “Martes con Arte” en el Aula Hospitalaria de La Arrixaca, y el haberlo hecho con tan estupendo equipo de compañeras y compañeros siempre enriquece mucho. Gracias.




jueves, 13 de julio de 2017


Terminó el curso académico. 
Las aulas se dejan mecer en el silencio de puertas cerradas y ausencia de aquellos pasos apresurados que iban y venían, de timbres que enmudecieron y marcaban inexorablemente las horas. Los pasillos de los centros son custodios mudos de tantas vivencias que ya quedaron atrás. Es tiempo de vacaciones y, por tanto, tiempo de descanso.
Sí, frente a la incesante actividad de los días del curso, donde nos volcamos en el "hacer", tenemos la oportunidad de "no hacer", o al menos "hacer pausadamente", permitir que los tiempos se dilaten, tranquilos y lentos. 

Un tiempo así nos permite saborear el instante, que se vuelve eterno y afable. 

Y sobre todo permite el encuentro con uno mismo que la exigencia en el hacer frenético nos roba, sobre todo si va cargada de estrés, miedo, exigencia...
La única forma de no perderse en el "hacer" es manteniendo la conciencia en el "ser" durante la actividad; no siempre o no todos lo conseguimos y nos perdemos en ella (se diluye nuestra conciencia y emerge la neurosis).
Es como ese vaso lleno de purpurina que, agitado, cuando se deja quieto sobre una mesa se va posando en el fondo esa agitación y el agua retorna a su condición de transparencia. La quietud puede devolvernos esa transparencia para mirarnos dentro y descubrir, como esos paisajes submarinos que disfrutamos ahora buceando, los paisajes internos que nos muestran quienes somos realmente, desnudos de disfraces y personajes que sostener, liberados de quehaceres y roles que alimentar o mejorar, exigencias y mandatos que obedecer.
Es como cuando termina la función y el actor se desviste de los ropajes del personaje, entonces empieza a ser él mismo y vivir su propia vida. Lo importante es que el actor sea consciente de hasta dónde llega el personaje y qué aporta él desde su ser.

Podemos darnos la oportunidad y el permiso para descubrir ese espacio de quietud y serenidad dentro de uno mismo.

Así que el descanso nos puede aportar la calma de pensamientos y sentimientos que dejan de hacer tanto ruido y nos permiten escuchar el murmullo de nuestra melodía más profunda y genuina que con el frenesí diario nos pasa desapercibido.
Las vacaciones suelen ser esa huida del hastío y el hartazgo de la actividad académica o laboral; esa necesidad lícita de desconectar cuando el trabajo es una pesada carga que llevar durante todo un curso.
Pero si no aprovechamos el tiempo disponible de verano para madurar el próximo curso nos volverá a pasar lo mismo: cargar con un peso que se cree inevitable, pero que en realidad depende de la actitud con respecto al trabajo (sí, la educación es una profesión muy compleja, creativa y exigente; lo sé).

Lo saludable es descargar para recargarnos de esa alegría innata que sienten los niños, que andan ligeros por la vida, sin llevar sobre sus espaldas aún el peso de los días.

Por tanto, las vacaciones son tiempo de balances. No me refiero al balance "contable"; eso de algún modo lo hemos dejado escrito en la memoria final de curso: "Tantos suspensos y aprobados, tanto por ciento del cumplimiento de la programación, etc. etc."
 Me refiero al balance personal de lo aportado y lo recibido desde un aspecto cualitativo y no cuantitativo. No se trata de cantidad, sino de cómo me he dado, cómo me he ofrecido y también de cómo he recibido y qué se ha desprendido de mi actividad docente, cómo se han enriquecido los demás, que valores he aportado a los alumnos, a mis compañeros de centro, a los padres y a toda la comunidad educativa. En definitiva, cómo ha sido mi alegría al darme y cómo me siento de realizado.

Es más un balance del corazón que de la cabeza.

El verano es tiempo de maduración de todas esas vivencias del curso, que ahora dan sus frutos internos a modo de fortalezas, destrezas desarrolladas, habilidades y talentos que, formando parte de uno mismo serán nuevos dones a entregar en el próximo curso y que formarán parte de ese valor añadido que se aporta en las aulas, que son espacios y tiempos básicamente de encuentro entre personas. 
Y ese cuidar el encuentro, llenarlo de cariño, de atención, de escucha activa, de empatía real, de disponibilidad y accesibilidad, forman parte de ese valor añadido que es lo que cada día aportamos desde las aulas.
Si nos supeditamos a una mera tarea formativa daremos de manera muy parcial y rácana, entregaremos poco; y a cambio también recibiremos poco. Lo que nos lleva a una vida pobre. Dar con generosidad y vocacionalmente es consecuencia de la propia realización y felicidad, es resultado de un trabajo personal de maduración constante. Pues la felicidad no viene sola, es el resultado de un cultivo interior, de una amorosa dedicación para con uno mismo y con la vida.

Los docentes hemos de sentir el placer de desarrollarnos esféricamente, en todos los ámbitos de nuestra vida; no sólo en el del conocimiento o la intelectualidad. 

Cómo es nuestra vida personal, de pareja, familiar... qué puedo mejorar en esos aspectos...

Y el placer de aprender está relacionado con el juego, no con la exigencia, sino con el disfrute del descubrimiento y el deleite, de aprender a la vez que uno descubre nuevas zonas de uno mismo en ese juego. Así juegan los niños. Y el verano nos concede ese tiempo de exploración y disfrute para descubrirnos en lo nuevo.
Por eso los viajes pueden ser oportunidades para descubrirse en lugares nuevos, desacostumbrados, en los que podemos sorprendernos siendo algo más que esa personalidad o máscara acostumbrada.
Hacer cosas nuevas, atreverse con nuevos retos es una manera de ser más creativos y salir del guión marcado por los hábitos y las costumbres.

Porque la libertad también es salir de la zona de seguridad marcada por uno mismo y que nos limita, nos lleva a la repetición, que constriñe nuestra vida a reducidos círculos de seguridad que a menudo nos asfixian.

Madurar en verano es también ampliar esos círculos y tomar las riendas de nuestra vida para ampliar los límites automarcados, como personas y como profesionales de la educación.
Por eso, todo viaje ha de ser ante todo un viaje interior, observando amablemente qué zonas internas se descubren en la contemplación y vivencia de los lugares nuevos. 

Se trata sobre todo de mirar con ojos nuevos, desacostumbrados, para deleitarse en el descubrirse y en el renacer a lo nuevo.

Querido docente, te hago una invitación:
Que te permitas soñar, que sueñes con ese nuevo curso que arrancará en septiembre. Sueña que puede ser maravilloso, una oportunidad para viajar internamente y hacer de lugares acostumbrados, como son las aulas, espacios y tiempos nuevos en los que el encuentro entre personas sean gozosos momentos de relación y aprendizaje. 

Sueña porque soñar en creer, y creer es crear la vida que tu Ser quiere. 

Sueña durante este verano el tiempo que vendrá, pero hazlo disfrutando pausadamente el instante presente que se nos ha concedido. 
El “presente” es un regalo; el mejor de los regalos. Y vivirlo con intensidad de conciencia es permitirnos ser desde la plenitud que ya somos y que hemos de seguir descubriendo dentro de nosotros.
Todos esos descubrimientos son dones en el aula que regalamos a nuestros alumnos junto con la asignatura que damos, pues no podemos separar la bata de profe o maestro del resto de nosotros; todo crecimiento en un área de nuestra vida enriquece a todas.
Recuerda que tus alumnos no se acordarán de ti por la asignatura que das o por los conocimientos que tienes sobre ella, sino por cómo la diste, cómo la enseñaste y sobre todo qué relación estableciste con ellos.

Si llegaste al corazón te recordarán siempre, porque habitarás en el corazón de cada uno de esos alumnos que pasaron “por tus manos”.

Si eso es así es porque abriste tu corazón para que cada uno de ellos habite en él por siempre. Y sobre todo, desde ese enfoque "pedagógico" les aportaste lo mejor de ti mismo.

Como el caracol que viaja muy despacio, no hay prisa en llegar a ningún sitio, pues al lugar que nos dirigimos siempre es a nuestro propio hogar interior, y siempre lo llevamos con nosotros, siempre está disponible para el que está atento y quiere conectar con él.

Ya sabes: "Si descansas, descansa; si juegas, juega; si viajas, viaja. Y si pierdes, sobre todo si pierdes, pierde". Porque a veces una derrota es una victoria, si te permite ir más adentro de ti mismo y escuchar a tu corazón auténtico; ese que ya es sabio y que intuitivamente tiene las respuestas que necesitamos".
El verano puede ser escapismo o tiempo de escucha y de silencio. 
Una oportunidad para re-pararse y re´conectarse, de madurar y enriquecernos para en el nuevo curso poner a trabajar todas esas riquezas en nuestras aulas.


Un abrazo. Y felices vacaciones, querido docente.