martes, 13 de diciembre de 2016

AHORA QUE LLEGA UN NUEVO CURSO








Ahora que empieza un nuevo curso quiero recordarme cada día:
Que mis alumnos son, ante todo, personas en busca de la felicidad y la autorrealización.
Que ellos, sus talentos y sus sueños son sagrados para mí. Ellos son más importantes y antes que el currículo a impartir.
Que es necesario escucharlos sin juzgarlos, sino comprendiéndolos, asumiendo su diversidad como algo enriquecedor. No tienen que ser o pensar igual que yo.
Que los padres depositan en mí la confianza para acompañar a sus hijos en el auto descubrimiento de su propia luz y saber personal.
Que educar no es sólo “llenar un balde, sino encender una llama”.
Que me toca encender y avivar esa llama cada día en mí. Sólo puedo dar lo que soy: si soy naranjo, naranjas. Si soy almendro, almendras. ¿Qué soy y qué tengo para dar?
Que la vida es una escuela de aprendizaje constante. Y me toca aprender de todo y de todos. Soy un aprendiz de la vida y las crisis vienen para crecer.
Que el que más ha de aprender en el aula soy yo, el profe.


Que los alumnos no aprenden lo que les damos, sino aquello que necesitan o aman aprender. Trato de que amen lo que hacen, conecto con sus inquietudes e intereses.
Que cuando un alumno se porta mal o llama la atención inadecuadamente, no es un desafío hacia mi autoridad, sino una llamada de auxilio a una necesidad profunda insatisfecha: ¿Para qué hace lo que hace? ¿Cómo lo podemos ayudar entre todos?
Que es importante incluir a las familias en el proceso educativo. ¿Cómo lo hago este curso?
Que cuando estoy mal o cansado me cuido para re-parame, re-conectarme y re-comenzar.
Que llego hasta donde llego, paso a paso, disfrutando del camino. Busco un ritmo adecuado para mí en el tiempo escolar institucionalizado.
Que si no estoy disfrutando en el aula no vale tirar balones fuera, sino ver qué debo cambiar yo.
Que en el prado hay boñigas de vaca, pero también flores. Así que prefiero ser abeja a ser mosca.
Que si algo no me gusta, sólo me queda “ser yo el cambio que quiero ver en el mundo”.
Que si algo depende de mí, me hago cargo, si no depende de mí dejo de enfadarme por ello y sigo dando lo mejor de mí.
Que abrazo la incertidumbre y relajo la necesidad de control. Que no todo sean certezas me permite ser creativo y encontrar nuevos caminos.
Que no soy perfecto, cometo errores, que son peldaños a la excelencia si no me maltrato y me sobre exijo. Con esta misma consideración trato a mis alumnos, compañeros y a todos.
Que mi fortaleza son mis afectos, mi compañera, mis hijos, mi familia y mis amigos. Me acuerdo de cuidar y mimar esos vínculos afectivos que me enriquecen y sostienen.
Que “la vida no es una carrera, pues al sitio donde hay que ir está en uno mismo”. Recuerdo respirar y observar, no sólo hacer.
Y quiero recordarlo cada día, en el aula, para que las aguas turbulentas, las presiones, los cansancios, las mareas ideológicas y emocionales… no me alejen de mi rumbo.
La ejecución de esta lista de intenciones
es mi faro
Ahora que comienza un nuevo curso es bueno recordar que la innovación educativa comienza en la mirada, en mirar de manera desacostumbrada, y a partir de ahí interrogarse sobre lo cotidiano, sobre nuestras prácticas educativas. Y ver qué cambios (en general pequeños, pero importantes) podemos hacer para dar pasos hacia nuestros sueños como docentes.

COMPETENCIAS CLAVE

COMPETENCIAS CLAVE, conferencia de Javier Valle. 
Jornadas de Innovación educativa,
CEFIRE Orihuela. 30 noviembre de 2016

¿Las competencias clave son un camelo una oportunidad para la innovación?

Creo que por su interés en la Educación comparto mis notas sobre esta conferencia.



Tenemos una educación orientada a los contenidos que se imparten descontextualizados, alejados de los intereses de los alumnos, que no son útiles, sin sentido a menudo y sin aplicación práctica.
Para los docentes el currículo que recoge los contenidos que deben impartirse en un curso son como los mandamientos.
Cumplir el currículo presiona y obliga a darlos a un ritmo acelerado, lo que provoca que se aprendan superficialmente.
La educación centrada en los contenidos promueve una educación "bulímica", con empolladas y vomitadas en el examen.
En las últimas décadas el conocimiento ha aumentado exponencialmente en todos los ámbitos, así que en cada reforma educativa los currículos de las asignaturas no han hecho más que aumentar.
Los acelerados cambios que se están produciendo en nuestra sociedad en el comienzo del siglo XXI están generando nuevas necesidades y demandas educativas.
La UNESCO, ya en 1972 proponía que "Educar es: enseñar a ser".
Las competencias Clave pueden constituir la base de un nuevo paradigma educativo para desarrollar innovación en los procesos de aprendizaje.
Educar por competencias implica desarrollar en el ALUMNO destrezas, actitudes y conocimientos para resolver una tarea de manera específica con eficacia; es decir, educar para generar desempeño.
Este desempeño tiene 3 dimensiones:
-    una dimensión cognitiva (saber): conocimientos, ideas, conceptos, fórmulas, etc.
-    Una dimensión instrumental (saber hacer): destrezas, habilidades, herramientas.
-    Una dimensión afectiva y volitiva (querer hacer): valores, actitudes, ética, etc.
-    Si sumamos esas tres dimensiones conseguimos: querer hacer lo que se sabe hacer, que sería la característica fundamental de ser.

Concebir la Educación desde las competencias clave implica cambios.

Cambios en la planificación:
-    profesorado aislado vs equipos docentes.
-    Asignaturas vs proyectos multidisciplinares y multinivel.
-    Libros de texto vs materiales propios y contextualizados.
-    Tema vs unidad didáctica integrada.
-    Apuntes vs autogeneración de contenidos.
-    Contenidos vs conocimiento significativo.

Cambios en los métodos:
-    clase magistral vs variedad de métodos.
-    Aprendizaje cooperativo.
-    Comunidad de aprendizaje.
-    Autoaprendizaje del ALUMNO.
-    Aprendizaje basado en problemas.
-    Aprendizaje servicio,
-    Trabajo por proyectos.

Los acelerados cambios de la sociedad del siglo XXI, las incertidumbres que plantea, apuntan a una necesidad de aprendizaje permanente durante toda nuestra vida.

Las competencias clave promueven cambios para mejorar, es decir, una innovación que los docentes deben liderar e implicar en ella a toda la comunidad educativa.

Las competencias clave no dan peces, ni siquiera enseñan a pescar.
Pero enseñan a hacer cañas, según lo que tengamos a mano, con las que pescar en cualquier río o en cualquier mar.

En los ranking PISA, muchos de los países en los primeros puestos son países cuyos sistemas educativos están basados en las competencias y no en contenidos.
De hecho esas pruebas están diseñadas partiendo de las competencias clave, porque siempre se remiten a problemas reales.
De hecho, por ejemplo, la diferencia entre Finlandia (ocupa el primer lugar, desconozco el año), con 545 puntos y España (con 495) es de sólo de 50 puntos en una escala de 600 puntos máximos. La diferencia porcentual que arrojan los estudios comparativos de PISA es poca.
En Finlandia tienen la ventaja de tener una población reducida, con muy poca diversidad cultural y económica.
No es lo mismo desarrollar en España un sistema educativo con tanta diversidad cultural, social, económica.

Las competencias clave han sido incluidas de manera importante en la reforma de la LOMCE. Pero es una propuesta transnacional, que llega desde la Unión Europea con el objetivo de promover ciudadanos críticos, libres y que tengan una vida plena, significativa y comprometida socialmente.

Algunos errores de la LOMCE:
- La errónea traducción de competencias clave por competencias básicas, lo que induce a error, como pensar que se trata de contenidos o conocimientos básicos.
-    La profusa evaluación por estándares de las competencias básicas, lo que la hace impráctica.
-    Los contenidos y los estándares correspondientes son excesivos y limitan enormemente su aplicación, impidiendo la contextualización adecuada a cada centro y grupo.
-    La falta de información y, sobre todo, de formación adecuada del profesorado para poder aplicar las competencias clave a la práctica docente.

Es importante que los docentes, que aplican estas reformas y currículos, tengan el buen criterio para humanizarlos y considerar las necesidades reales del aula.

También se habló de la enorme falta de motivación del profesorado. Y también la postura de ir en contra de todo lo que venga oficializado desde arriba.

Las competencias clave pueden ser el núcleo de un nuevo paradigma educativo y una necesaria innovación educativa. Pero para ello hace falta el liderazgo de directivas y grupos de profesores motivados, que crean en esa innovación y asuman la responsabilidad y el riesgo de liderar esos cambios incluyendo e implicando a toda la comunidad educativa: padres, alumnos, Sociedad.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

PLACER Y EXIGENCIA EN EDUCACIÓN

BD
BIENESTAR DOCENTE
En un grupo de docentes en formación aparecía espontáneamente el tema de la sexualidad. El curso tiene el título de “Bienestar docente y motivación”. En principio, pensar en el sexo parece más una licencia banal que un profundo aspecto que tratar para mejorar el bienestar docente.
AUTOCONCEPTO
Sin embargo, el tema interesaba y conforme íbamos compartiendo y profundizando en la sexualidad se apreciaba su resonancia en otros muchos aspectos de la vida humana; y —por supuesto— en el desempeño profesional. Reflexionábamos en la necesidad de recuperar una sana sexualidad un tanto descuidada para mejorar nuestra vida como personas, para vivir mejor y estar mejor. Comprendemos que la sexualidad no se ciñe sólo a la genitalidad, sino que hay una profunda emocionalidad y vinculación relacional a partir de ella, implicada en algo tan importante como es la autoestima y el autoconcepto.
En la sexualidad se plasma el mundo emocional de la persona, siendo un buen termómetro de la afectividad y la salud emocional. El sexo es manifestación de nuestro instinto, pero también de la búsqueda y expresión del placer. Es reflejo de las ganas de vivir (eros‘pulsión de vida freudiana’).
Los bloqueos a una sana sexualidad no son otra cosa que bloqueos emocionales y la expresión de creencias personales limitantes.
PRINCIPIO DEL PLACER
Eolvidado principio del placer ¿Y no es el placer, el disfrute, algo demasiado olvidado en la educación que padecemos? Porque nuestros conceptos heredados de lo que debe ser la educación nos recuerdan que aprender cuesta, que hay que ejercer una enorme voluntad para memorizar y trabajarlos contenidos curriculares, cuando a un niño o adolescente lo que le pide el cuerpo y la cabeza es otra cosa muy distinta: disfrutar.
A nosotros aún nos decían aquello de “La letra con sangre entra”. Se concebía la educación desde la exigencia extrema, incluso el castigo físico como una opción pedagógica “necesaria”.
Aprender requiere un esfuerzo y una dedicación.  Pero se aprende más y mejor cuando se quiere que cuando se obliga. Se aprende más y mejor desde lo lúdico que desde lo académico. Se aprende y cuesta menos si nos interesa e importa lo que aprendemos que si lo consideramos inútil, ajeno a nuestros intereses y tedioso.
Todos los días los niños están aprendiendo —mientras juegan— muchas competencias básicas, sin que les cueste sufrimiento, y el esfuerzo se convierte en deleite desde su propia motivación personal. Lo propio de los niños es ese anhelo de aprender explorando el mundo, jugando y pasándoselo bien, impulsados por su curiosidad y creatividad innatas; porque funcionan con el principio del placer. Es curioso que en torno a los 8 o 10 años ya se aprecie que deja de gustarles ir al cole, hacer los deberes (tomemos nota de la palabra) o leer.
¿Por qué? Perciben que la actividad escolar se va separando cada vez más de ser algo alegredivertidolúdico. Se convierte en algo ásperodificultosoabstractoexigido y separado de sus anhelos e impersonalizado. Y van dejando progresivamente de implicarse de lleno en ello.
…se aprende más y mejor cuando se quiere
que cuando se obliga
Sólo por la enorme presión que ejercemos los padres y las familias, el entorno o los profesores, para que tengan presentes la importancia de la educación y sean buenos alumnos, se mantienen disciplinados, se esfuerzan y obligan a ir aprobando los cursos. Y todo eso desde el principio del deber, no del placer. Porque no hay mayor motivación en los niños que contentar a sus padres y recibir su aprobación (cuando esto no es así hay profundas disfunciones que aparecen en actitudes disruptivas y molestas en el aula).
Les decimos que deben esforzarse por aprender y estudiar, relegando las ocupaciones placenteras a un segundo plano (llegando incluso a reprimirlas progresivamente en su desarrollo), con la promesa de que así en el futuro les irá bien, serán felices. Postergamos la felicidad ahora con la promesa de un futuro feliz. Si además se van dando cuenta que la formación actualmente no garantiza por sí misma ese futuro feliz (ni siquiera una estabilidad económica) es inevitable que vayan desconectando de promesas que evidencian como falsas.
PLACER-AMOR-DEBER
Los tres principios internos de placeramordeber se armonizan cuando van juntos en una vida humana llena de significado y con capacidad para realizarse en sociedad, siempre desde el  corolario de que el mayor bien es el bien común. Además, estos tres principios —o aspectos internos— se vivencian en las profundas relaciones de familia desde la más tierna infancia (incluso en la vida uterina).

Lo que les enseñamos desde pequeños a nuestros hijos y alumnos es que deben aplazar sus anhelos más profundos para amoldarse a las exigencias educativas y sociales, que no siempre asumen como propias y no les aportan criterio ni significado a su vida. Porque lo que aprenden no debe ser sólo  significativo para su futuro, sino también para su presente: AQUÍ y AHORA.
Nuestra educación, basada en el principio de autoridad del patriarcado, reprime el placer y el disfrute, condena el juego y arrincona o ignora lo emocional; privilegiando lo intelectual y lo mental: la exigencia.
Una educación —que sería bueno transitara de la exigencia a la excelencia— ha de contemplar al ser humano en su totalidad, no parceladamente; permitiendo la expresión armónica de los tres aspectos placer-amor-deber; porque juntos y complementados permiten el desarrollo de seres humanos más plenos y felices.
TENSIÓN CONSECUENTE
Cuando hay un desfase en la expresión de alguno de ellos (ya sea por represión o por excesiva fijación) se producen mecanismos de compensación que actúan como válvulas de escape para contener la tensión consecuente. Pero habrá que reflexionar sobre el aspecto reprimido y el aspecto abusado para ir más allá del mecanismo compensatorio a la compresión y la mejora.
Cuando se da el aspecto padre-masculino sin una adecuada complementación con el aspecto madre-femenino se expresa descompensado como tiranía, sometimiento, sobre exigencia, falta de empatía por el exigido (ya sea un hijo, un alumno o un empleado). Estos aspectos se expresan internamente, en nuestra psique, y —también— en nuestras relaciones interpersonales; por ejemplo, en padres “machacadores” o jefes demasiado exigentes.
Otro ejemplo: mucha gente trabaja duro en empleos o profesiones que no les llenan, en instituciones o empresas con las que no comparten sus principios. Luego, llega el fin de semana y toda esa tensión (con aspectos reprimidos) se vuelca en un tipo de ocio enajenante o en adicciones como el alcohol. El placer y lo emocional, reprimidos fuertemente por el deber y la exigencia impuesta (al final siempre autoimpuesta), se expresan desaforada e inadecuadamente con actividades eufóricas pero alienantes.
Nuestra educación (y nuestro mundo) es un reflejo de las distorsiones de las vidas familiares insanasque vivimos en la generalidad, incluso dentro de lo que consideramos como “familias normales”. La generalidad de nosotros ha vivido en esas familias normales muchas carencias afectivas y orfandades emocionales en mayor o menor medida. Como esa desnutrición emocional está generalizada no nos damos cuenta de ella formando parte de creencias adquiridas, algunas inconscientes. Lo que sí percibimos es un mundo duro emocionalmente, lleno de competencia, falta de valores, estrés, injusticia, explotación, infelicidad… En definitiva un mundo falto de amor.
PARADIGMA CADUCO
Es curioso como la organización escolar es un fiel reflejo de la producción industrial:
Especialización del trabajo en tareas concretas.
Rigidez del tiempo y los espacios.
Regulación de las necesidades del cuerpo físico a la tarea.
Fuerte exigencia para mejorar el rendimiento.
Poca empatía con el exigido.
Frialdad emocional y poca autorrealización del trabajador.
Sin embargo, nos empeñamos en seguir enseñando para una época que ya no existe. De ahí que en plena crisis aparezcan muchas tensiones y una urgente necesidad de cambio.
CÁRCELES ESCOLARES
El conocimiento podría contemplarse como un todo y abandonar la excesiva parcelación actual en asignaturas. Enseñar por competencias y no por contenidos. Con espacios y tiempos más flexibles donde, por ejemplo,  los proyectos interdisciplinares permitirían ese abordaje más integrativo de los saberes en aulas más abiertas.
Y no se trata de seguir manteniendo cárceles escolares donde aparcar a los niños mientras los papás trabajan; sino de abrir espacios donde los niños y adolescentes quieran ir a aprender, disfruten educándose y compartiendo el aprendizaje de competencias para la Vida, madurando y descubriendo sus talentos y potencialidades.
El placer y lo emocional,
reprimidos fuertemente por el deber y la exigencia impuesta
Recordemos que el aprendizaje informal y no formal es cada vez más importante, y se da fuera de las instituciones educativas oficiales. En una sociedad del conocimiento, éste ya no es propiedad de la educación, sino que está al alcance nuestro como el aire que respiramos lleno de millones de bits moviéndose por el ciberespacio constantemente.
EN LUGAR DE FABRICAS, HOGARES
Del mismo modo que la actividad profesional —o laboral— debería encontrar su expresión amable, de disfrute y contribuyente a una necesaria  autorrealización (frente a una simple mercantilización del tiempo y la energía), el colegio e instituto podrían ser espacios para la expresión virtuosa y gozosa del placer natural de aprender  y de emocionarnos con los descubrimientos internos que éste nos provee, cuando el saber deja de ser mera instrucción y pasa a ser un camino de autodescubrimiento hacia el interior de uno mismo que luego se proyecta externamente desde lo mejor que somos.
Una sexualidad sana es expresión de amor en familias nutricias emocionalmente, que cobijan a sus hijos y avivan el fuego del Hogar cada día para que crezcan en ellos las semillas de los valores internos de manera natural.
Nuestras aulas podrían dejar de ser factorías de conocimiento y parecerse más a un hogar así. El alumno se sentiría mejor, cobijado, respetado, escuchado, atendido en su individualidad, no forzado a aprender, sino alentado a dar lo mejor de sí en entornos emocionalmente positivos y alegres.
CREENCIAS DE LO QUE DEBE SER
Hemos de salir de la caja cerrada de nuestras creencias de lo que debe ser. Desde las creencias que hemos adquirido, esto se antoja imposible y hasta para algunos desacertado, pidiendo más rigidez, disciplina y exigencia académica; más mecanismos de evaluación y control, pero con menos medios y más precariedad (dados los brutales recortes que se están dando en educación pública; sí, soy funcionario y puedo dar fe de ello en mi mismo centro educativo). Se aumenta la presión y exigencia sobre profesorado y alumnos sin ver que dé resultados generales. Por ejemplo, con reválidas y evaluaciones externas, que pueden mostrar mejoras en resultados buscados o entrenados, pero no en una mejora de la educación; y, sobre todo, en una mejora real de nuestra sociedad.
Prueba de ello es la anécdota de un inspector que nos visitó para revisar la prueba de diagnóstico de hace un par de años. Atónito pudo ver cómo los alumnos participantes iban dejando de esforzarse conforme avanzaba el tiempo de examen, cansados de leer las preguntas. Incluso una alumna se marchó en contra de las normas y ante su presencia, escapándose del centro. Debió de sacudir el concepto de educación que se puede tener desde la lejanía de un despacho.
La tentación de proyectar en los demás las culpas es muy grande, haciendo cargo al profesorado de la lamentable situación de nuestra educación, cuando también son los padres y la sociedad en su conjunto la que educa a un niño. Y qué acciones cooperativas de toda la comunidad son las que necesitamos. Necesitamos unidad de acción desde una visión integrativa, dejando partidismos, cortoplacismos, yendo a lo esencial.
Salgamos de la caja de las creencias acostumbradas, cambiemos internamente, maduremos hacia la mejor versión de nosotros mismos, sanémonos emocionalmente y contemplemos el nuevo escenario lleno de posibilidades que se abre sobre los enormes retos que nos plantea la educación en la actualidad.
EL VERDADERO CAMBIO ES EL DE LAS PERSONAS

Las nuevas leyes y normativas son siempre acciones superficiales en relación a la transformación docente, que es quien las aplica. Yo he vivido como profesor tres leyes orgánicas: LOELOGSE y LOMCE. Los cambios son formales, pero —esencialmente— nos mantenemos igual. Los docentes, que han de aplicar esas leyes, sienten que no son escuchados ni tenidos en cuenta (como hacemos con los alumnos, a los que damos la lección sin escuchar sus necesidades reales). Y al final se aplican las nuevas normativas sin adaptarse a ellas, sin creérnoslas, manteniendo la visión personal rígidamente y sin cambiar la práctica docente un ápice (por rebeldía, por miedo al cambio, por no sentirse apoyados, por no compartirlas, por cansancio, incapacidad, etc.).
Cuando cambia el docente cambia la educación. El cambio necesario es interno y viene de la mano de una nueva alfabetización: después de la alfabetización del conocimiento viene la alfabetización del autoconocimiento y la sabiduría.
Luego la gestión de aula, los espacios y tiempos, el currículum, la práctica docente en suma, adoptan la expresión necesaria para ese elevado fin desde cada docente: no el de formar, sino acompañar y cuidar el camino personal de revelar la propia luz de cada alumno.
Sólo podemos dar lo que somos. Cuando tenemos una mirada hacia el alumno más amorosa y empática, cuando estamos en condiciones de gestionar las emociones en clase (porque gestionamos las propias), cuando estamos motivados y en un nivel emocional alto… transformamos el aula en espacios de autorrealización colectiva llenos de significado y alegría, tanto para los docentes como para los alumnos.
El problema de la exigencia es que olvida al exigido, no le da voz ni voto. Cuando el padre no escucha a la madre ni al hijo ejerce la autoridad sin complementarse, abusando. Es el carácter de nuestra sociedad patriarcal que vamos comenzando a cambiar.
Un rol que sea más amable con el exigido, que acompañe al alumno desde el respeto de su propia manera de ser y estar en la vida, puede ayudar a que el alumno encuentre su propia motivación para dar lo mejor de sí, frente a una exigencia que funciona a corto plazo pero que a la larga los hace dependientes y poco autónomos. Además creamos toda una bolsa de jóvenes frustrados, desconectados de sí mismos y de la sociedad, marginados, que no pueden seguir el rodillo uniforme de un sistema educativo que les no aporta lo que necesitan para madurar adecuadamente.
La mayoría de nuestros alumnos de éxito, aquellos que han atravesado la primaria, secundaria y llegan a Bachiller, no saben qué estudios superiores quieren hacer. No tienen vocaciones claras, no son conscientes de a qué les gusta dedicarse en su vida; están atiborrados de conocimiento pero también desconectados de sí mismos, de su discernimiento interior.
Reencontrémonos con ese principio del disfrute, con ese niño que fuimos una vez y que sigue dentro de nosotros esperando ser escuchado; porque la relación que necesitan nuestros hijos y alumnos es que nos encontremos con ellos desde nuestro propio niño interior para comprenderlos y acogerlos, pero también para acompañarlos sin forzamiento en dar lo mejor que tienen…
El acto educativo es, en primer lugar y esencialmente, un encuentro entre personas. La asignatura pendiente en nuestras aulas es “La felicidad”; porque también lo es en la sociedad, en el trabajo, en el hogar.
¿Hay algo más importante que aprender en la vida y a lo que dedicarse sino a conectar con nuestro ser esencial y ser felices? Nuestra tarea es ser humanos, en su más bella y auténtica expresión. La felicidad es una manifestación natural de sentirnos bien con nosotros mismos y con el mundo. ¿Hay algo más digno que promover como docentes?
Todo lo demás deberían ser medios para alcanzar ese anhelo profundo y genuinamente humano. El currículum, las asignaturas, las competencias… ¿no deberían diseñarse para alcanzar esa realización personal y colectiva por encima de otros intereses sociales, económicos o ideológicos?
La persona no debería amoldarse nunca a intereses que no sean los de su propia autorrealización gozosa.
La asignatura pendiente en nuestras aulas es
“La felicidad”
Cada día busco el gozoso placer de sentirme realizado en mis clases, porque mis alumnos también disfrutan y van descubriendo todas sus potencialidades, sanando heridas, conociéndonos un poco más a la vez que vamos dando el currículum. Este es mi sueño, que trato de realizar cada día, asumiendo que no siempre lo consigo, que mis clases no son perfectas, ni mis alumnos… Ni yo tampoco soy perfecto. Ni lo pretendo.
Sólo ir mejorando cada día, navegando rumbo a ese horizonte de mi anhelo que, conforme me acerco se distancia más de mí. Lo importante no es llegar a alcanzarlo, sino en qué persona me convierto para tratar de conseguirlo. Lo importante no es la meta, es el camino y el crecimiento personal que implica.
Cuando aprobé las oposiciones para acceder a la profesión docente, un amigo me regaló un libro que contiene una manera de entender la docencia que aún me acompaña cada día en mis aulas:
“Un espíritu libre no debe aprender como esclavo”
Roberto Rossellini

CREATIVIDAD EN EL AULA: EXPRESIÓN DE LA CREATIVIDAD PERSONAL

CP
CREATIVIDAD PERSONAL
MEJORES PERSONAS
La creatividad  es algo que relacionamos rápidamente con los genios del arte y de la música, con el diseño y la publicidad. A menudo se habla sobre la necesidad de ser creativos en el aula como docentes. Por ejemplo, variando las actividades, ajustando el currículum a las necesidades del grupo, siendo flexibles, aportando nuevos proyectos al centro…
Sin embargo, la creatividad es una actividad patrimonio de todo ser humano, aplicada en la vida cotidiana para los más diversos fines y modos; sobre todo, para tener una vida más plena y significativa, para ser mejores personas.
CREA TU VIDA

Por creatividad entendemos la ‘capacidad para plantearse nuevos problemas o para resolver los ya conocidos de manera distinta, ofreciendo soluciones innovadoras’.
Pero la creatividad es la capacidad que nos permite crear nuestra vida. Creatividad: crea-ti-vida-d: crea-tu-vida. Es una fortaleza a desarrollar para ser personas más plenas y felices, dentro y fuera del aula. Si algo he aprendido es que primero las conquistas se logran en el terreno personal y familiar, luego, son llevadas al aula. Como docentes, somos mucho más que una  mente llena de conocimientos y datos: somos personas que irradiamos lo que atesoramos y contagiamos lo que hacemos. Si a menudo nos quejamos de la motivación de nuestros alumnos, preguntémonos qué tal vamos de eso primero nosotros mismos y si es eso lo que contagiamos en el aula, o es —más bien— tibieza, cansancio o hastío.
Cuando tenemos un problema o una dificultad, la creatividad nos permite encontrar caminos, puertas y soluciones para resolverlos o encontrar la mejor manera de afrontarlos.
La creatividad se une a otras fortalezas humanas para brillar y empoderarnos como seres humanos: resilienciamotivaciónempatíasociabilidadcooperaciónasertividad, etc.
Las emociones, los valores y las creencias son tres aspectos que
funcionan con ella, potenciándola o anulándola
CREATIVIDAD Y EMOCIONES
Lcreatividad está muy vinculada a las emocionesUn estado emocional bajo o negativo, como tristeza, depresión o pesimismo, coartan la creatividad e impiden su desenvolvimiento. Esos estados emocionalmente bajos activan un estado de defensa (y ataque) colocándonos en modo “supervivencia”, volviéndonos reactivos y faltos de creatividad. Actuamos así de manera automatizada y neurótica.
Sin embargo, cuando estamos bien, cuando tenemos emociones positivas, alegría y confianza nos es más fácil asumir los problemas como oportunidades para aprender, crecer y superarnos. Adoptamos una actitud creativa que nos vuelve proactivos, enfocados y con ganas de superar esos retos personales que sin duda siempre la vida nos plantea.
Actuamos así de manera fluida, fresca y buscando nuevas maneras de ser y actuar, creciendo con los problemas y crisis en lugar de sufrir y cargarlos con una actitud victimizadora.
El nivel de nuestras emociones se adquiere, pero también se puede mejorar y subir de nivel. Se puede trabajar con las emociones de dos formas:
A partir de los autodiálogos. Observemos cómo nos hablamos, qué mensajes nos decimos, de qué manera nos tratamos. Cuanto más positivos, apoyadores, comprensivos y considerados seamos con nosotros mismos más creativos nos volvemos.
A partir de las creencias adquiridas de quiénes somos, para qué valemos y cuánto.Cuanto mejor sea nuestra auto imagen y autoestima más creativos somos.
CREATIVIDAD Y CREENCIAS
Como en un ordenador o teléfono inteligente, nuestras creencias son verdaderamente nuestro sistema operativo. Permite unas funciones y otras no, podemos instalar ciertas aplicaciones y otras no. Podemos hacer unas cosas y otras no. Conforman nuestra manera de abordar el mundo, cómo lo conceptuamos y lo sentimos, cómo actuamos en él y con qué gafas lo vemos.
Desde la más tierna infancia construimos el sistema de creencias y luego suele mantenerse toda la vida. Salvo que, comprendiendo nuestras disfunciones en la vida, tiremos de fortaleza para revisar qué es lo que  no está funcionando bien, qué se puede mejorar y qué nos está limitando tanto como para ser un poco más felices o desarrollar nuestros talentos y capacidades.
Si solemos cambiar de móvil cada dos años de media, ¿por qué sin embargo nos cuesta tanto cambiar nuestro sistema de creencias?
Por comodidad y por miedo.
Nuestro cerebro está diseñado para que sobrevivamos, pero no para hacernos felices. El cerebro suele automatizar la mayoría de sus funciones conscientes observadoras, evaluativas y ejecutivas. Todo en busca de la mayor economía y el menor esfuerzo.
MUTATIS MUTANDIS
Es una suerte que no tengamos que aprender a montar en bici o conducir cada día, que nos acordemos de hablar idiomas aprendidos. Pero es un fastidio reaccionar siempre de la misma manera ante un asunto y saber que eso no nos funciona nunca.
Y todavía seguimos creyendo que nos va a funcionar, la neurosis es creer que haciendo siempre lo mismo obtendremos un resultado diferente y deseado por arte de magia.
Sólo cambiando lo que hacemos podemos conseguir resultados distintos.
ZONA DE CONFORT Y APRENDIZAJE
La creatividad en la vida se encarga de que pongamos en marcha resortes para salir de esos automatismos y aprender nuevos maneras de ser, sentir y ver la vida.
Solemos alojarnos siempre en una “zona de confort” en la que nos sentimos seguros y tranquilos.
Pero las crisis se encargan de sacudirnos para salir de ella en busca de nuevos aprendizajes.
El problema es que para llegar a la “zona de aprendizaje” hemos de atravesar la “zona de pánico”afrontar nuestros miedos, cuestionar nuestras certezas y lanzarnos al vacío de la incertidumbre.
Todo eso nos da mucho miedo; es un miedo esencial, natural; pero que hay que superar si queremos ser creativos y avanzar sobre nuestras dificultades.
Pues la creatividad necesita romper con lo que ya sabemos, con nuestras certezas, cambiar la perspectiva personal, asumir una nueva y reconsiderar todas las cosas para encontrar nuevas soluciones creativas.
Por eso, las personas con una escala emocional más alta y positiva suelen ser más creativas que aquellas con actitud negativa o pesimista.
AUTOESTIMA Y AUTOCONCEPTO
Además, dentro de las creencias están las relacionadas con el auto concepto y la autoestima. ¿Cómo me considero y cuánto me amo? Generalmente estas consideraciones tan íntimas se han gestado también en la relación con nuestros padres, que actuaron como primeros espejos de nuestra identidad.
Revisar y sanar esos vínculos primordiales es un ejercicio sano, necesario, que nos libera de muchas creencias limitantes y nos permite salir de los autoboicots. Porque los peores enemigos no están fuera, como solemos creer, sino dentro. Y hay que trabajar para evitar los sabotajes de nuestras zonas heridas o dormidas.
También todo lo que creemos que los demás piensan de nosotros nos afecta para ser creativos. Cuanto más pendientes estemos del “qué dirán” más limitados estaremos para salir de lo acostumbrado.
Sobre la autoestima hemos de comprender y asumir que no podemos dejar que sea la valoración externa de los demás quienes nos de el valor y el amor que intrínsecamente hemos de sentir por nosotros mismos, más allá de cuáles son los resultados que obtenemos en la vida.
Sólo valorándonos y amándonos incondicionalmente somos capaces de acoger y dar cariño a los demás en la pareja, la familia o en la amistad, evitando relaciones tóxicas o incorrectas. Y eso nos convierte en docentes comprensivos que tratamos con consideración a nuestros alumnos, a pesar de las muchas presiones que recibimos en nuestra profesión, aportándoles lo que necesitan para ser mejores personas.
Cuanto más pendientes estemos del “qué dirán”
más limitados estaremos
La buena noticia es que la creatividad se puede trabajar. Nuestro cerebro es plástico, dúctil. Y practicando el pensamiento creativo podemos mejorar nuestras capacidades.
Así que para ser creativos no sólo hemos de desarrollar la creatividad misma, sino realizar un necesario y vital trabajo sobre uno mismo para actualizar nuestro sistema operativo a su mejor y más moderna versión, ampliando nuestro campo de visión limitante y permitiéndonos crecer a nuevos niveles de conciencia y plenitud.
CREATIVIDAD EN LA VIDA COTIDIANA
Si tengo un “por qué” y sobre todo un “para qué” podré soportar cualquier “cómo”. Cuando tengo metas en la vida tengo rumbo, tengo dirección, propósito. Es importante marcase metas y —luego— dividir esas metas en objetivos concretosalcanzablesmedibles, colocados en el calendario y conseguidos a través de tareas.
Por ejemplo, si quiero mejorar mi situación económica tendré que observar cuáles son mis creencias limitantes: creer que cuesta mucho hacer dinero, que es malo tener dinero, etc. Comprender cómo estoy viviendo limitado en este aspecto, siguiendo seguramente formas de considerar el dinero que no son propias, sino adquiridas de otros.
Luego ver qué es todo lo que puedo hacer para salir de mi zona de confort con respecto a la riqueza, proponer acciones, concretar, recibir formación financiera o profesional adecuada, consultar con expertos, aprender y aprender y volver a aprender, etc.
Y, finalmente, marcarse metas, objetivos y acciones encaminadas a mejorar la situación. En todo ese camino de crecimiento personal , profesional y familiar aparecerán muchos miedos y resistencias. Atraviésalas —afróntalas—confiando en ti mismo, amándote y aceptándote mucho (con todos tus errores) y verás que, más allá de todos esos miedos que aparecen, te espera un horizonte de prosperidad.
PROPUESTAS CONCRETAS
1
Revisa una situación personal no deseada que se repita, un problema, un conflicto. Obsérvate en esa situación y reflexiona: ¿Qué estoy defendiendo? ¿De qué tengo miedo? ¿Cómo me siento? Ahora sal de tu cabeza y sé capaz de imaginar cómo lo resolverías, de cuántas maneras posibles y cuál sería la mejor solución con la que todas las partes implicadas ganen.
2
Ejercítate en cambiar de hábitos, hacer cosas desacostumbradas. Por ejemplo cambiar la ruta para ir al trabajo, cambiar de planes, empieza una nueva afición, etc.
3
Ejercitar la observación profunda de las cosas. Una observación sin etiquetas ni juicios de bueno-malo, sin miedo ni expectativas… Observar el propio mundo interior y el exterior y aceptar lo que es.
4
Puedes aprender y trabajar la creatividad en una actividad artística ya sea musical o visual. Las artes, como tarea gratificante sin las expectativas del reconocimiento de un artista, se disfrutan mucho y nos permiten en el proceso aprender a fluir, disfrutar, encontrar nuevas soluciones, ser conscientes de nuestras resistencias y dificultades, aprendiendo a ser más positivos y creativos.
UPDATE
Actualizar nuestro sistema operativo, crecimiento y
transformación personal
Los problemas y las crisis vienen para hacernos crecer, para sacarnos de nuestro pequeño mundo y aprender a ampliar nuestra conciencia, desarrollar fortalezas y madurar como personas. La creatividad es una actitud de vida que “mira de frente”, sin esquivar, para ejercitar nuestro interior, siendo aprendices de sabios, destilando perlas de sabiduría en cada experiencia; y, luego, llevar todo ese tesoro interior a las personas con las que nos encontramos, a nuestra familia, a los amigos… y al aula.
El único límite a tu crecimiento eres tú mismo. Sé creativo y amplia tus horizontes para descubrir nuevos tesoros interiores y compartirlos con los demás a través de una ayuda, un acompañamiento, una acción concreta, un ejemplo… Dando más recibimos también más; la vida regala más a quienes dan lo mejor de sí mismos en cada oportunidad.
Ser creativos es crear la vida que anhela nuestra parte más crecida y luminosa. No podemos separar nuestra vida profesional de la personal. El crecimiento siempre es esférico en todas las parcelas de nuestra vida.
Sigue formándote a nivel técnico en la parcela qu necesites: evaluación, gestión de aula, resolución de conflictos, metodologías… Y, además, atraviesa tus crisis de crecimiento ampliando tu zona de aprendizaje; encontrarás el cómo para ser más creativo en tu vida y en el aula.
Si algo me ha enseñado mi experiencia personal es que cuando cambia el docente cambia la educación.
Una señal inequívoca de que estamos siendo creativos, en nuestra vida y en nuestra profesión docente, es el nivel de bienestar alcanzado, de autorrealización y de servicio a la comunidad educativa.
Arranca un nuevo curso, una nueva oportunidad para mejorarnos como docentes y como personas.
¡Preparemos el barco, tracemos el rumbo, tomemos el timón y adelante!
Buen viaje, navegantes