martes, 13 de diciembre de 2016

AHORA QUE LLEGA UN NUEVO CURSO








Ahora que empieza un nuevo curso quiero recordarme cada día:
Que mis alumnos son, ante todo, personas en busca de la felicidad y la autorrealización.
Que ellos, sus talentos y sus sueños son sagrados para mí. Ellos son más importantes y antes que el currículo a impartir.
Que es necesario escucharlos sin juzgarlos, sino comprendiéndolos, asumiendo su diversidad como algo enriquecedor. No tienen que ser o pensar igual que yo.
Que los padres depositan en mí la confianza para acompañar a sus hijos en el auto descubrimiento de su propia luz y saber personal.
Que educar no es sólo “llenar un balde, sino encender una llama”.
Que me toca encender y avivar esa llama cada día en mí. Sólo puedo dar lo que soy: si soy naranjo, naranjas. Si soy almendro, almendras. ¿Qué soy y qué tengo para dar?
Que la vida es una escuela de aprendizaje constante. Y me toca aprender de todo y de todos. Soy un aprendiz de la vida y las crisis vienen para crecer.
Que el que más ha de aprender en el aula soy yo, el profe.


Que los alumnos no aprenden lo que les damos, sino aquello que necesitan o aman aprender. Trato de que amen lo que hacen, conecto con sus inquietudes e intereses.
Que cuando un alumno se porta mal o llama la atención inadecuadamente, no es un desafío hacia mi autoridad, sino una llamada de auxilio a una necesidad profunda insatisfecha: ¿Para qué hace lo que hace? ¿Cómo lo podemos ayudar entre todos?
Que es importante incluir a las familias en el proceso educativo. ¿Cómo lo hago este curso?
Que cuando estoy mal o cansado me cuido para re-parame, re-conectarme y re-comenzar.
Que llego hasta donde llego, paso a paso, disfrutando del camino. Busco un ritmo adecuado para mí en el tiempo escolar institucionalizado.
Que si no estoy disfrutando en el aula no vale tirar balones fuera, sino ver qué debo cambiar yo.
Que en el prado hay boñigas de vaca, pero también flores. Así que prefiero ser abeja a ser mosca.
Que si algo no me gusta, sólo me queda “ser yo el cambio que quiero ver en el mundo”.
Que si algo depende de mí, me hago cargo, si no depende de mí dejo de enfadarme por ello y sigo dando lo mejor de mí.
Que abrazo la incertidumbre y relajo la necesidad de control. Que no todo sean certezas me permite ser creativo y encontrar nuevos caminos.
Que no soy perfecto, cometo errores, que son peldaños a la excelencia si no me maltrato y me sobre exijo. Con esta misma consideración trato a mis alumnos, compañeros y a todos.
Que mi fortaleza son mis afectos, mi compañera, mis hijos, mi familia y mis amigos. Me acuerdo de cuidar y mimar esos vínculos afectivos que me enriquecen y sostienen.
Que “la vida no es una carrera, pues al sitio donde hay que ir está en uno mismo”. Recuerdo respirar y observar, no sólo hacer.
Y quiero recordarlo cada día, en el aula, para que las aguas turbulentas, las presiones, los cansancios, las mareas ideológicas y emocionales… no me alejen de mi rumbo.
La ejecución de esta lista de intenciones
es mi faro
Ahora que comienza un nuevo curso es bueno recordar que la innovación educativa comienza en la mirada, en mirar de manera desacostumbrada, y a partir de ahí interrogarse sobre lo cotidiano, sobre nuestras prácticas educativas. Y ver qué cambios (en general pequeños, pero importantes) podemos hacer para dar pasos hacia nuestros sueños como docentes.

COMPETENCIAS CLAVE

COMPETENCIAS CLAVE, conferencia de Javier Valle. 
Jornadas de Innovación educativa,
CEFIRE Orihuela. 30 noviembre de 2016

¿Las competencias clave son un camelo una oportunidad para la innovación?

Creo que por su interés en la Educación comparto mis notas sobre esta conferencia.



Tenemos una educación orientada a los contenidos que se imparten descontextualizados, alejados de los intereses de los alumnos, que no son útiles, sin sentido a menudo y sin aplicación práctica.
Para los docentes el currículo que recoge los contenidos que deben impartirse en un curso son como los mandamientos.
Cumplir el currículo presiona y obliga a darlos a un ritmo acelerado, lo que provoca que se aprendan superficialmente.
La educación centrada en los contenidos promueve una educación "bulímica", con empolladas y vomitadas en el examen.
En las últimas décadas el conocimiento ha aumentado exponencialmente en todos los ámbitos, así que en cada reforma educativa los currículos de las asignaturas no han hecho más que aumentar.
Los acelerados cambios que se están produciendo en nuestra sociedad en el comienzo del siglo XXI están generando nuevas necesidades y demandas educativas.
La UNESCO, ya en 1972 proponía que "Educar es: enseñar a ser".
Las competencias Clave pueden constituir la base de un nuevo paradigma educativo para desarrollar innovación en los procesos de aprendizaje.
Educar por competencias implica desarrollar en el ALUMNO destrezas, actitudes y conocimientos para resolver una tarea de manera específica con eficacia; es decir, educar para generar desempeño.
Este desempeño tiene 3 dimensiones:
-    una dimensión cognitiva (saber): conocimientos, ideas, conceptos, fórmulas, etc.
-    Una dimensión instrumental (saber hacer): destrezas, habilidades, herramientas.
-    Una dimensión afectiva y volitiva (querer hacer): valores, actitudes, ética, etc.
-    Si sumamos esas tres dimensiones conseguimos: querer hacer lo que se sabe hacer, que sería la característica fundamental de ser.

Concebir la Educación desde las competencias clave implica cambios.

Cambios en la planificación:
-    profesorado aislado vs equipos docentes.
-    Asignaturas vs proyectos multidisciplinares y multinivel.
-    Libros de texto vs materiales propios y contextualizados.
-    Tema vs unidad didáctica integrada.
-    Apuntes vs autogeneración de contenidos.
-    Contenidos vs conocimiento significativo.

Cambios en los métodos:
-    clase magistral vs variedad de métodos.
-    Aprendizaje cooperativo.
-    Comunidad de aprendizaje.
-    Autoaprendizaje del ALUMNO.
-    Aprendizaje basado en problemas.
-    Aprendizaje servicio,
-    Trabajo por proyectos.

Los acelerados cambios de la sociedad del siglo XXI, las incertidumbres que plantea, apuntan a una necesidad de aprendizaje permanente durante toda nuestra vida.

Las competencias clave promueven cambios para mejorar, es decir, una innovación que los docentes deben liderar e implicar en ella a toda la comunidad educativa.

Las competencias clave no dan peces, ni siquiera enseñan a pescar.
Pero enseñan a hacer cañas, según lo que tengamos a mano, con las que pescar en cualquier río o en cualquier mar.

En los ranking PISA, muchos de los países en los primeros puestos son países cuyos sistemas educativos están basados en las competencias y no en contenidos.
De hecho esas pruebas están diseñadas partiendo de las competencias clave, porque siempre se remiten a problemas reales.
De hecho, por ejemplo, la diferencia entre Finlandia (ocupa el primer lugar, desconozco el año), con 545 puntos y España (con 495) es de sólo de 50 puntos en una escala de 600 puntos máximos. La diferencia porcentual que arrojan los estudios comparativos de PISA es poca.
En Finlandia tienen la ventaja de tener una población reducida, con muy poca diversidad cultural y económica.
No es lo mismo desarrollar en España un sistema educativo con tanta diversidad cultural, social, económica.

Las competencias clave han sido incluidas de manera importante en la reforma de la LOMCE. Pero es una propuesta transnacional, que llega desde la Unión Europea con el objetivo de promover ciudadanos críticos, libres y que tengan una vida plena, significativa y comprometida socialmente.

Algunos errores de la LOMCE:
- La errónea traducción de competencias clave por competencias básicas, lo que induce a error, como pensar que se trata de contenidos o conocimientos básicos.
-    La profusa evaluación por estándares de las competencias básicas, lo que la hace impráctica.
-    Los contenidos y los estándares correspondientes son excesivos y limitan enormemente su aplicación, impidiendo la contextualización adecuada a cada centro y grupo.
-    La falta de información y, sobre todo, de formación adecuada del profesorado para poder aplicar las competencias clave a la práctica docente.

Es importante que los docentes, que aplican estas reformas y currículos, tengan el buen criterio para humanizarlos y considerar las necesidades reales del aula.

También se habló de la enorme falta de motivación del profesorado. Y también la postura de ir en contra de todo lo que venga oficializado desde arriba.

Las competencias clave pueden ser el núcleo de un nuevo paradigma educativo y una necesaria innovación educativa. Pero para ello hace falta el liderazgo de directivas y grupos de profesores motivados, que crean en esa innovación y asuman la responsabilidad y el riesgo de liderar esos cambios incluyendo e implicando a toda la comunidad educativa: padres, alumnos, Sociedad.