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viernes, 15 de septiembre de 2017

AHORA QUE LLEGA UN NUEVO CURSO








Ahora que empieza un nuevo curso quiero recordarme cada día:
Que mis alumnos son, ante todo, personas en busca de la felicidad y la autorrealización.
Que ellos, sus talentos y sus sueños son sagrados para mí. Ellos son más importantes y antes que el currículo a impartir.
Que es necesario escucharlos sin juzgarlos, sino comprendiéndolos, asumiendo su diversidad como algo enriquecedor. No tienen que ser o pensar igual que yo.
Que los padres depositan en mí la confianza para acompañar a sus hijos en su desarrollo, en el auto descubrimiento de su propia luz y saber personal.
Que educar no es sólo “llenar un balde, sino encender una llama”.
Que me toca encender y avivar esa llama cada día en mí. Sólo puedo dar lo que soy: si soy naranjo, naranjas. Si soy almendro, almendras. ¿Qué soy y qué tengo para dar?
Que la vida es una escuela de aprendizaje constante. Y me toca aprender de todo y de todos. Soy un aprendiz de la vida y las crisis vienen para crecer.
Que el que más ha de aprender en el aula soy yo, el profe.

Que los alumnos no aprenden lo que les damos, sino aquello que necesitan o aman aprender. Trato de que amen lo que hacen, conecto con sus inquietudes e intereses.
Que cuando un alumno se porta mal o llama la atención inadecuadamente, no es un desafío hacia mi autoridad, sino una llamada de auxilio a una necesidad profunda insatisfecha: ¿Para qué hace lo que hace? ¿Cómo lo podemos ayudar entre todos?
Que es importante incluir a las familias en el proceso educativo. ¿Cómo lo hago este curso?
Que cuando estoy mal o cansado me cuido para re-parame, re-conectarme y re-comenzar.
Que llego hasta donde llego, paso a paso, disfrutando del camino. Busco un ritmo adecuado para mí en el tiempo escolar institucionalizado.
Que si no estoy disfrutando en el aula no vale tirar balones fuera, sino ver qué debo cambiar yo.
Que en el prado hay boñigas de vaca, pero también flores. Así que prefiero ser abeja a ser mosca.
Que si algo no me gusta, sólo me queda “ser yo el cambio que quiero ver en el mundo”.
Que si algo depende de mí, me hago cargo, si no depende de mí dejo de enfadarme por ello y sigo dando lo mejor de mí.
Que abrazo la incertidumbre y relajo la necesidad de control. Que no todo sean certezas me permite ser creativo y encontrar nuevos caminos.
Que no soy perfecto, cometo errores, que son peldaños a la excelencia si no me maltrato y me sobre exijo. Con esta misma consideración trato a mis alumnos, compañeros y a todos.
Que mi fortaleza son mis afectos, mi compañera, mis hijos, mi familia y mis amigos. Me acuerdo de cuidar y mimar esos vínculos afectivos que me enriquecen y sostienen.
Que “la vida no es una carrera, pues al sitio donde hay que ir está en uno mismo”. Recuerdo respirar y observar, no sólo hacer.
Y quiero recordarlo cada día, en el aula, para que las aguas turbulentas, las presiones, los cansancios, las mareas ideológicas y emocionales… no me alejen de mi rumbo.
La ejecución de esta lista de intenciones
es mi faro
Ahora que comienza un nuevo curso es bueno recordar que la innovación educativa comienza en la mirada, en mirar de manera desacostumbrada, y a partir de ahí interrogarse sobre lo cotidiano, sobre nuestras prácticas educativas. Y ver qué cambios (en general pequeños, pero importantes) podemos hacer para dar pasos hacia nuestros sueños como docentes
y como personas.

domingo, 3 de septiembre de 2017

20 Claves para no amargarse en el aula


Con el día 1 de septiembre llega la vuelta al cole para los docentes. Se acabaron los días de vacaciones y el tiempo para uno mismo; hay que volver al rígido horario de las clases. ¿Cómo me sienta volver al trabajo? ¿Qué emociones aparecen con la vuelta a mi Centro?


Hay docentes que disfrutan de lo que hacen, incluso en entornos difíciles. Y otros que tratan de sobrevivir en el día a día del aula. Independientemente de dónde estés entre estos dos extremos, me gustaría aportar (con la mayor humildad) lo que voy aprendiendo de mi propia experiencia para no amargarme en el aula y disfrutar con mis alumnos de esta profesión que puede aportarnos tanto.

El comienzo de un nuevo curso es el mejor momento para revisarse.

Revisa tu vida profesional. 
¿Qué aspectos puedes mejorar dentro de estos tres ámbitos docentes? 
Conocimientos: relaciónalos con los alumnos. Que sean útiles, significativos , con sentido para ellos. Más que enseñar hemos de conseguir que ellos aprendan, que no es lo mismo. Ah, y preparémonos mejor esa asignatura nueva que me toca dar este año.
Competencias docentes: mejorar mi gestión de aula, los métodos de aprendizaje más adecuados a cada grupo y alumno. Dinámicas, ritmos, relación con el currículum, etc.
Competencias no cognitivas: mejorar mi gestión emocional, resolución de conflictos, capacidad negociadora y de liderazgo, motivación, crecimiento personal, bienestar.

Ama lo que haces y serás feliz. Ese es el motor de la motivación, el esfuerzo sano, la resiliencia, y te mantiene en la alegría a pesar de las muchas presiones.

20 claves para no amargarse en el aula:
1.- Sé perfecto… en su justa medida. El perfeccionismo genera rigidez.
2.- Aplica a cada cosa la energía justa. Que los detalles no parasiten lo importante.
3.- Saca la basura de tu cabeza. Si todos los días sacamos de casa la basura porque huele mal, imagina cuántos pensamientos y emociones negativos están generando toxicidad porque no los sacamos de nuestra cabeza.
4.- Pensamiento positivo, altas expectativas de mis clases y mis alumnos. Recuerda la profecía de auto cumplimiento, el Efecto Pigmalión: Lo que crees lo creas… y se cumple.
5.- Energías elevadas, alto voltaje emocional, intelectual, físico. Ponte las pilas. Descansa mejor, come mejor, haz ejercicio.
6.- Confía en ti mismo: no necesitas controlarlo todo tanto, ni tampoco se puede tener todo atado. Suelta el miedo a perder el control. Estarás menos presionado y podrás ser más creativo, fluir más, disfrutar más.
7.- Sé creativo. ¿De verdad que sólo hay una forma de dar la clase bien? Sal de tu zona de confort.
8.- No te aferres al currículum como si fuera un dogma.
9.- No te tomes personalmente el desafío de un alumno, o incluso el de un compañero. Comprende por qué hace lo que hace, llega a su estado de necesidad interna, compréndelo y podrás ayudarlo.
10.- Revisa lo que te devuelven los alumnos. ¿Cómo te tomas las cosas? ¿Cómo te sientes en el aula? Desarróllate para pasar de sentirte atacado o herido a poder ayudar.
11.- Revisa tu vida personal. Revisa tus miedos y tus heridas; siempre afloran aunque tratemos de esconderlas. Y además conducen a estrategias defensivas disfuncionales para uno mismo y para los demás. Cuanto mejor estés contigo mismo mejor te irá. Medita en qué aspectos de ti mismo puedes mejorar para estar mejor, vivir mejor y disfrutar más la vida.
12.- Equilibra vida personal con la profesional: tiempo para lo importante, la familia, la amistad. Cuídate mucho. Porque para cuidar a otros uno debe estar bien.
13.- No seas rácano. da lo mejor de ti y recibirás mucho más.
14.- Valora tu trabajo y considera el gran servicio que realizas en él. Da lo mejor de ti a esos chicos que llenan tus aulas. Ellos aprenden más de tu actitud ante la vida que de tus conocimientos.
15.- Establece alianzas sanas y empoderantes con tus compañeros. Deja de hacer la guerra por tu cuenta. Todos a una.
16.- Plantéate el curso como un proyecto. ¿Qué te gustaría hacer y conseguir que te ilusione?
Plantéate retos alcanzables y reales que te motiven alcanzar en este nuevo curso.
17.- Intenta pasártelo bien en el aula y en el Centro. Si tú disfrutas todos disfrutan. Y conseguirás motivar de manera natural a tus alumnos más apáticos.
18.- No caigas en la toxicidad. Observa los problemas, trata de encontrar soluciones, pero no te quedes enganchando en ellos. A los demás no los podemos cambiar, pero yo puedo cambiar cómo afronto las cosas y las relaciones; enfocarme en los cambios que dependen de mí.
19.- Sé agradecido. De verdad. No ancles tu pensamiento siempre a lo que falta. También valora todo lo bueno que tienes, que es mucho. Eso nos saca de la negatividad y la precariedad. Nos enfoca en lo positivo, la abundancia y la oportunidad.
20.- La motivación viene del amor. Ama lo que haces y serás feliz. Ama lo que haces; de verdad que éste es el aspecto clave. El amor es el motor de la motivación, el esfuerzo sano, la resiliencia, y te mantiene en la alegría a pesar de las muchas presiones.
Muchos son los aspectos complementarios que contribuyen al Bienestar docente. Nuestra profesión es compleja y puede ser muy creativa. Lo que nos aporta muchas oportunidades para seguir creciendo profesionalmente y como personas.
Sal de tu zona de confort. Aunque eso implique un aporte extra de energía siempre te regresa centuplicado. Prueba y verás.

domingo, 27 de agosto de 2017

LAS CIMAS MÁS ALTAS DEL MUNDO


A menudo recuerdo el viaje en familia que hicimos hace unos años a Suiza, en el que nos adentramos hasta el profundo valle de Lauterbrunen. Y desde allí ascendimos hasta llegar a una impresionante vista panorámica del Monch, Junfrau , Eiger y Cervino, los cuatro míticos picos por encima de los tres mil metros de esa zona de los Alpes Suizos.
Con mi hijo Joni, el mayor, incluso nos atrevimos a subir un trecho más, hasta que la vista fue conmocionante, porque las montañas, su nieve, sus glaciares, los torrentes de agua del deshielo parecían caer sobre nosotros con toda su majestuosidad.
En la pared de casa está colgada esta fotografía, para recordar la “gesta” sencilla de padre e hijo. Pero sobre todo para recordarnos que la cima es siempre un reto personal.
Si algún sentido tiene el afanarse en escalar las cimas más altas del mundo es por el indomable espíritu de superación humano. Igual que el correr maratones, carreras “iron man” y todo tipo de retos que rozan lo inhumano.
Alcanzar la cima después de tanto esfuerzo nos permite ver el mundo desde otra perspectiva más amplia.
Usando la analogía, superar una barrera interna, algo que nos limita, es ampliar la propia conciencia y el concepto que tenemos de nosotros mismos y de la vida.
Porque las cimas más altas del mundo son las internas. El afán de superación ha de dirigirse sobre todo hacia adentro. Las montañas a conquistar son las propias.
Si no, nos puede pasar como el abuelo de un buen amigo mío, del que decía que era capaz de pegarse con cualquiera pero no se atrevía a declararse a la mujer que amaba.
El paisaje externo es una metáfora del interno; o dicho de otro modo: el viaje, la experiencia, siempre es interna. Porque sólo interiorizando lo vivido podemos destilar reflexiones que amplíen nuestros horizontes y nos empujen a alcanzarlos.
Nos hacemos más sabios.

Los retos están en lo cotidiano, en nuestras relaciones de pareja, de familia, de amistad, profesionales. Los retos nos invitan a superarnos a nosotros mismos cuando evidenciamos que nos paramos, que sentimos miedo, que creemos no ser capaces de superar un obstáculo, una dificultad que nos presenta la vida.
Las montañas son todas esas cimas internas que, en realidad, son el entrenamiento para desarrollar todo nuestro potencial hacia una vida plena y con sentido; esa vida con la que todos aspiramos a ir conquistar día a día y con la que nos sentimos felices.
Porque a veces, el buscar la conquista externa, el alcanzar más cimas, el superar una carrera más o el batir más récords no son más que huidas hacia adelante que siempre nos alejan de nosotros mismos.
Así que recuerda, viajero: viaja ligero sin demasiados apegos, viaja en grupo y bien acompañado por tus afectos directos y los buenos amigos, pues aunque sólo viajas más rápido, en grupo llegas mucho más lejos.
¿Qué cima interna vas a escalar hoy?


Es decir, ¿Con qué limitación personal vas a superarte a ti mismo alcanzando la cima de tu propio Ser? 

sábado, 12 de agosto de 2017

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Educar para Ser?



Es obvio que en la literatura de muchos blogs, páginas de Facebook, congresos y eventos varios se habla mucho de "Educación para ser", pero poco se concreta sobre qué es exactamente.

Propongo de manera abierta y como punto de partida este...
  • Decálogo de la Educación para Ser
    1. La Educación para ser es ir más allá de la cognición y el conocimiento (la necesaria “instrucción”) para abordar complementariamente el desarrollo de las habilidades no cognitivas, y que se engloban en lo que hoy día se conocen como Capacidades Directivas. Dentro de ellas está la Inteligencia Emocional y los valores o fortalezas humanas (que, por ejemplo, pueden entroncarse con la psicología positiva de Seligman).
    2. Educar para ser es educar para la vida, saliendo del academicismo impráctico y de las paredes del aula, para salir a la Vida y conectar con experiencias de aprendizaje que aporten valor y significado.
    3. Educar para ser es educar de manera integral e integrada todos los aspectos del ser humano, en su totalidad (holísticamente). Horizontalmente: hemisferio derecho e izquierdo. Verticalmente: cerebro reptiliano (instintos e impulsos), cerebro emocional y neocórtex (intelecto, razonamiento, lógica).
    4. Educar para ser es permitir el habitarse por dentro, escucharse, conocerse, conectarse: pasar de la neurosis a la integración y la felicidad (metacognición, autoconocimiento, autoconciencia).
    5. Educar para ser es descubrir, comprender y vivenciar que además de un aspecto adaptativo, que es la personalidad externa, hay un núcleo más profundo, una Esencia, en la que reside una enorme potencialidad y una manera de saber y ser en plenitud. Se trata de educar para integrar ego y Ser.
    6. Educar para ser es acompañar en el desarrollo de un sentido y en el encuentro de un propósito profundo del ser humano, para una vida plena compartida en lo colectivo.
    7. En la dimensión personal, educar para ser es Integridad. En la dimensión social Educación para el ser es inclusión, integración y sentido del bien común.
    8. Educar para ser es acompañar en la máxima aspiración de la autorrealización personal en cuanto seres sociales y en relación al Bien Común.
    9. Educar para ser es reconocer, valorar y aplicar la capacidad que tiene la educación para transformar el mundo.
    10. Educar para ser nos lleva al sentido último de la Educación, al Para Qué (con mayúsculas) y, por tanto, también al sentido último de quienes somos como seres humanos.
Algunas referencias (entre otras muchas):

viernes, 11 de agosto de 2017

El lado Oscuro de la Fuerza y los Docentes Jedi

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… Los jedis tratan de establecer el “equilibrio de la Fuerza” en una encarnizada lucha contra los malvados siths. Revisando este verano la última entrega de “La Guerra de las Galaxias” con mis hijos, pareciera que los jedis quedan muy lejos de estas latitudes. 

Sin embargo podemos extrapolar esa


 historia galáctica de George Lucas a nuestro diario vivir.


Estamos rodeados de oscuros siths por doquier y de algunos caballeros jedis que tratan de establecer el equilibrio en la fuerza. 

Porque hay personas que viven en el Lado Oscuro, en la queja constante, amargadas, frustradas, siempre blandiendo como frase estrella un lapidario “Pero es que…”.

Y otras personas que, como los jedis, tratan de salir por encima de la dominante queja socializada y la victimización colectiva para afrontar los problemas de manera positiva, actuando lo mejor que saben y pueden, siempre con el “¿Y si sí…?” en sus cabezas.

La queja está tan generalizada hoy día que es una grave epidemia muy contagiosa. De ahí que los jedis que aún resisten deban soportar sobre su espada láser el choque y el peso de toda esa negatividad y desesperanza. Porque ver a estos jedis cotidianos en acción, héroes anónimos entregados con pasión a su trabajo o proyectos, mantiene la esperanza, el creer que se puede, la ilusión de emprender y atreverse, la alegría de conseguir y la fuerza de volver a levantarse en la derrota. 

Porque todo jedi sabe que no siempre se gana. Y hay que 


saber perder para aprender de los errores. 

La verdadera derrota es no intentarlo.


Escribo esto y me viene el ámbito educativo, que es el mío. Pero es extrapolable a cualquier otro, como el de la empresa o el medio ambiente.

Sé que la queja suele tener un fundamento real, los problemas y las razones son reales y hasta uno las puede compartir. 

La cuestión no es dejar de ver los problemas o los obstáculos, el problema es acomodarse en la queja como una manera de vivir y ser, como si ahí dentro, convertidos en víctimas, se fueran a arreglar los problemas.

Ante un problema podemos actuar como si fuera un “castigo divino” o como si fuera un reto (en este caso afrontarlo nos hace más competentes, mejores).
La vida está llena de inconvenientes y problemas. Podemos seguir amargándonos por cada uno de los que llegan a nuestra vida “para importunarnos” o podemos asumir que nos construimos a partir de ellos, que la vida es como una gimnasia que nos hace más fuertes y desarrolla nuestras capacidades.

No espero tener una vida perfecta, 


espero tener una vida madura.


La madurez se caracteriza por “hacerse cargo” desde la experiencia y la responsabilidad. 
Madurar es dejar de proyectar en los demás las culpas de mis circunstancias o seguir creyendo en la suerte.
Como dice Álex Rovira “No creo en la suerte, creo en la Buena Suerte”, esa que nace de haber sembrado primero, con trabajo y perseverancia, circunstancias favorables.

La madurez nos aporta plenitud y felicidad.

La felicidad no viene sola, como una planta necesita ser regada y cuidada con dedicación para que dé frutos. 

Como todos los aspectos importantes de nuestra vida si no los regamos se secan.

Ahora, querida y querido docente, que dentro de poco arranca un nuevo curso, y que volvemos a las aulas con tantos problemas que solucionar y tantos retos que alcanzar, ¿de qué lado vas a estar? ¿De los que quieren pero no pueden? ¿o del lado de los que lo intentan con todas sus fuerzas y tratan de disfrutar el camino dando lo mejor de sí?

Si amas lo que haces y tratas de disfrutar en el aula, si lo sigues intentando una y otra vez y aprendes de tus fracasos, si tratas de mejorar sin rigideces ni perfeccionismos, es que eres un Jedi;
un docente Jedi.

"Que la Fuerza te acompañe".





Por cierto, que los dibujos son de Derek Klaufman (http://www.dereklaufman.com).

jueves, 10 de agosto de 2017

DESPEDIDA A LOS PARTICIPANTES EN EL CURSO "BIENESTAR DOCENTE Y MOTIVACIÓN"

Queridas compañeras y compañeros:

Este ha sido un curso que desde el principio era una invitación a un viaje interior. Solemos dedicar las vacaciones a oxigenarnos descubriendo nuevos lugares de ensueño por todo el mundo, pero pocos dedicamos el tiempo necesario para viaja hacia adentro.

A partir de mis propias crisis y crecimientos estoy descubriendo que la Presencia del docente en el aula es el factor fundamental para la innovación educativa. Y también para disfrutar nuestra profesión, tener una vida plena, con sentido. Para ello hemos de encontrar el vínculo con un proyecto que nos supere, que sea inclusivo, que vaya más allá de nosotros y que incluya a todos.
Para ello hay que disponer de la motivación, energía, capacidades y recursos internos necesarios. Para luego dar los factores que cambian cualitativamente lo que vivimos en el aula: la alegría, escucha, positivismo, la mirada apreciativa y la compasión.

Todo cuanto necesitamos para vivir desde nuestra mejor versión se puede descubrir internamente. A veces una formación nos aporta los resortes que nos accionan a cambiar. Luego hemos de aprovechar ese empuje para una transformación real y no volver a nuestras zonas de confort internas.
Siempre estamos entre la seguridad de la repetición y los hábitos psicológicos y el miedo al cambio. Porque para permitir el paso de lo nuevo hay que abrir un camino dentro de nosotros sobre lo caduco, atravesando muchas resistencias propias.

Acabar este curso de Bienestar Docente es sólo el principio de un camino personal de crecimiento que no termina nunca y que podemos ejercitar en el aula con el rico abanico de vivencias que travesamos cada día y que surgen de la interacción con los demás.
Quiero agradeceros la entrega puesta en las tareas, la confianza depositada en el grupo como motor de cambio, la fe en que es posible seguir creciendo en conciencia desde la completa aceptación de nuestro estado actual.

El foro ha sido un verdadero pulmón oxigenando el trabajo grupal, interconectando inquietudes, aportando reflexiones y alentando nuevas exploraciones personales. Toda una inteligencia colectiva.
Nuestros planes más luminosos están ya en algún lugar planteados, nuestro interior aguarda el descubrimiento de una gran belleza y poder personal, que aflora cuando vivimos desde nuestro centro aportando valor a los demás. Y nuestro trabajo es eliminar los obstáculos que impiden su manifestación en nuestra vida.

Os propongo dejar de buscar la autorrealización y cambiarla por la vocación de servicio a la vida circundante.

CUANTO MÁS DAMOS MÁS RECIBIMOS. ES ASÍ.
Y ese voluntariado no hace falta que lo ejerzamos lejos de aquí, sino en nuestra familia, en nuestras aulas, en nuestro centro. Cuando anhelamos y acompañamos la germinación de los valores internos de los demás nos convertimos en humildes jardineros del cosmos, tratando de aportar siempre las mejores condiciones para ello.
Y sientes que dando a los demás aquello que necesitan para ser mejores uno va descubriendo su mejor versión.
Eso da una nueva dimensión a nuestra vida, pasamos del egocentrismo a la conciencia de Especie, dejamos de satisfacer necesidades personales para impulsar proyectos inclusivos.
Todos tenemos el talento necesario para contribuir a la transformación de nuestro mundo, sólo falta que generemos internamente las condiciones para que sea posible (empoderarse).
Os agradezco también vuestras aportaciones para mejorar el curso. En el curso presencial nos faltó tiempo para reflexionar. Y en esta versión on line nos faltó tiempo para encontrarnos y experimentar, vivenciar juntos. Así que seguramente diseñaremos un curso semipresencial que tenga lo mejor de los dos: vivencial y que aliente la exploración personal, que luego será compartida en las sesiones presenciales.
Y recuerda: “O buscas la crisis o la crisis te encontrará”.
Todos estamos ya conectados. Todas y todos, compañeras y compañeros, vivís ya en mi corazón.
Gracias por vuestra entrega en las tareas y en el nada fácil camino al interior de nosotros mismos.
Gracias por vuestros aportes, por compartir desde la confianza y por haber aprendido tanto juntos.
Un abrazo grande y hasta siempre.


"Dejemos que las personas vivan en nuestro corazón, caben tantos como queramos"
Toshiro Kanamori. 
Un maestro del Corazón de Japón.

INVENTOS LOCOS POR EL MEDIO AMBIENTE EN LAS AULAS HOSPITALARIAS

Hola, os cuento la sesión que desarrollé el martes día 6 de Junio en el Aula Hospitalaria del Hospital "Virgen de la Arrixaca".
Muy contento de participar acompañado por la compañera Toñi López, de Primaria, enseguida nos coordinamos a pesar de haber contactado en la preparación con una breve conversación telefónica y un par de e-mails. Como era su primera vez en el hospital estaba un poco nerviosa, pero al ver la veteranía de Paqui, la maestra, y mi tranquilidad se fue relajando.
Durante el desayuno en la sala de profesores coordinamos un par de aspectos y toda la sesión se desarrolló muy bien y con fluidez. Y lo que facilita el trabajo siempre son las personas, en este caso Paqui y Toñi.
Paqui arrancó la sesión contando el cuento de “La Lata” (Ibarrola) a los chicos, que escucharon muy atentos y sonreín de las vicisitudes de la lata y las jerigonzas de La maestra Paqui, que lo contó espectacularmente.

Luego Toñi nos sorprendió con las hierbas aromáticas y toda el aula se llenó de olores de campo, sobre todo de lavanda. Olíamos y conocíamos hierbas como la menta, el tomillo, la albahaca, etc. Cada niño quiso llevarse un saquito con aquella olor tan rica, eligiendo los bonitos diseños que Toñi había preparado en casa.

Para entonces los chicos estaban ya muy metidos en tema.
Les pusimos un breve Ppt para contextualizar las vivencias y tomar conciencia de la importancia del Medio Ambiente, a partir de dibujos que Forges hizo con Araujo hace unos años sobre el tema.
Los chicos, en pequeños grupos, contaban anécdotas entre ellos y se reían, lo que me hacía parar sin rigideces, viendo que a veces lo que contaban era más interesante que lo que yo aportaba. Y luego seguíamos la explicación.


Entre todos hicimos un mapa mental con problemas que podemos detectar en relación al medio ambiente: calentamiento global, gestión de residuos y “cacas”, aguas contaminadas de ríos, lagos y mares; humos, lluvia ácida, perjuicios para los hábitats de animales y personas.


A partir de aquí les propuse inventar máquinas que, en lugar de destruirlo, contribuyeran a mejorar el medio ambiente. Como referencia les puse algunas máquinas de Leonardo da Vinci y otras máquinas inventadas, como “Los inventos de TBO”.


Tenían que considerar un problema medioambiental, buscar una solución, inventar una máquina y por último construirla con materiales reciclados.
La verdad es que de entrada se quedaron bastante parados, porque la propuesta era muy abierta y sin demasiadas pautas. Así que tuvimos que guiar a varios de ellos desde la idea a su concreción, atravesando nuestra propia incertidumbre (me refiero a Paqui y Toñi).
Luego los chicos fueron desplegando su creatividad y rompieron con los bloqueos del inicio disfrutando de la tarea, pegando cajas, botellas de agua, envases de yogurt o de huevos, etc.
¿El resultado?
-       Una máquina de recoger agua del aire
-       Un autobús plateado que funciona con energía solar y recoge malos humos.
-       Una depuradora de agua para ríos.
-       Un sistema para limpiar petrólero del mar a base de grandes toallas y un barco que convierte el petróleo en plástico y lo enrolla.
-       Un planeador que utiliza la energía solar y la eólica de manera combinada que recoge y depura malos humos.
-       Una bicicleta voladora muy cuqui, con alitas para planear cuando se tercia.

Este tipo de propuesta, menos dirigida y más abierta, seguramente no permite un lucimiento en el resultado final, dado el poco tiempo de la sesión, pero permite despertar e incentivar la propia creatividad que otras propuesta más dirigidas y digeridas, en las que el alumno tiene sólo que seguir unos pasos ya marcados para conseguir un resultado definido y esperado.
Sin embargo, el afrontar un reto de manera creativa, que el alumno sea el que busque su propia solución y genere su producto final desarrolla sus talentos personales y estrategias creativas que luego puede seguir aplicando en su vida personal y académica.

Un privilegio haber participado de esta sesión del proyecto “Martes con Arte” en el Aula Hospitalaria de La Arrixaca, y el haberlo hecho con tan estupendo equipo de compañeras y compañeros siempre enriquece mucho. Gracias.




jueves, 13 de julio de 2017


Terminó el curso académico. 
Las aulas se dejan mecer en el silencio de puertas cerradas y ausencia de aquellos pasos apresurados que iban y venían, de timbres que enmudecieron y marcaban inexorablemente las horas. Los pasillos de los centros son custodios mudos de tantas vivencias que ya quedaron atrás. Es tiempo de vacaciones y, por tanto, tiempo de descanso.
Sí, frente a la incesante actividad de los días del curso, donde nos volcamos en el "hacer", tenemos la oportunidad de "no hacer", o al menos "hacer pausadamente", permitir que los tiempos se dilaten, tranquilos y lentos. 

Un tiempo así nos permite saborear el instante, que se vuelve eterno y afable. 

Y sobre todo permite el encuentro con uno mismo que la exigencia en el hacer frenético nos roba, sobre todo si va cargada de estrés, miedo, exigencia...
La única forma de no perderse en el "hacer" es manteniendo la conciencia en el "ser" durante la actividad; no siempre o no todos lo conseguimos y nos perdemos en ella (se diluye nuestra conciencia y emerge la neurosis).
Es como ese vaso lleno de purpurina que, agitado, cuando se deja quieto sobre una mesa se va posando en el fondo esa agitación y el agua retorna a su condición de transparencia. La quietud puede devolvernos esa transparencia para mirarnos dentro y descubrir, como esos paisajes submarinos que disfrutamos ahora buceando, los paisajes internos que nos muestran quienes somos realmente, desnudos de disfraces y personajes que sostener, liberados de quehaceres y roles que alimentar o mejorar, exigencias y mandatos que obedecer.
Es como cuando termina la función y el actor se desviste de los ropajes del personaje, entonces empieza a ser él mismo y vivir su propia vida. Lo importante es que el actor sea consciente de hasta dónde llega el personaje y qué aporta él desde su ser.

Podemos darnos la oportunidad y el permiso para descubrir ese espacio de quietud y serenidad dentro de uno mismo.

Así que el descanso nos puede aportar la calma de pensamientos y sentimientos que dejan de hacer tanto ruido y nos permiten escuchar el murmullo de nuestra melodía más profunda y genuina que con el frenesí diario nos pasa desapercibido.
Las vacaciones suelen ser esa huida del hastío y el hartazgo de la actividad académica o laboral; esa necesidad lícita de desconectar cuando el trabajo es una pesada carga que llevar durante todo un curso.
Pero si no aprovechamos el tiempo disponible de verano para madurar el próximo curso nos volverá a pasar lo mismo: cargar con un peso que se cree inevitable, pero que en realidad depende de la actitud con respecto al trabajo (sí, la educación es una profesión muy compleja, creativa y exigente; lo sé).

Lo saludable es descargar para recargarnos de esa alegría innata que sienten los niños, que andan ligeros por la vida, sin llevar sobre sus espaldas aún el peso de los días.

Por tanto, las vacaciones son tiempo de balances. No me refiero al balance "contable"; eso de algún modo lo hemos dejado escrito en la memoria final de curso: "Tantos suspensos y aprobados, tanto por ciento del cumplimiento de la programación, etc. etc."
 Me refiero al balance personal de lo aportado y lo recibido desde un aspecto cualitativo y no cuantitativo. No se trata de cantidad, sino de cómo me he dado, cómo me he ofrecido y también de cómo he recibido y qué se ha desprendido de mi actividad docente, cómo se han enriquecido los demás, que valores he aportado a los alumnos, a mis compañeros de centro, a los padres y a toda la comunidad educativa. En definitiva, cómo ha sido mi alegría al darme y cómo me siento de realizado.

Es más un balance del corazón que de la cabeza.

El verano es tiempo de maduración de todas esas vivencias del curso, que ahora dan sus frutos internos a modo de fortalezas, destrezas desarrolladas, habilidades y talentos que, formando parte de uno mismo serán nuevos dones a entregar en el próximo curso y que formarán parte de ese valor añadido que se aporta en las aulas, que son espacios y tiempos básicamente de encuentro entre personas. 
Y ese cuidar el encuentro, llenarlo de cariño, de atención, de escucha activa, de empatía real, de disponibilidad y accesibilidad, forman parte de ese valor añadido que es lo que cada día aportamos desde las aulas.
Si nos supeditamos a una mera tarea formativa daremos de manera muy parcial y rácana, entregaremos poco; y a cambio también recibiremos poco. Lo que nos lleva a una vida pobre. Dar con generosidad y vocacionalmente es consecuencia de la propia realización y felicidad, es resultado de un trabajo personal de maduración constante. Pues la felicidad no viene sola, es el resultado de un cultivo interior, de una amorosa dedicación para con uno mismo y con la vida.

Los docentes hemos de sentir el placer de desarrollarnos esféricamente, en todos los ámbitos de nuestra vida; no sólo en el del conocimiento o la intelectualidad. 

Cómo es nuestra vida personal, de pareja, familiar... qué puedo mejorar en esos aspectos...

Y el placer de aprender está relacionado con el juego, no con la exigencia, sino con el disfrute del descubrimiento y el deleite, de aprender a la vez que uno descubre nuevas zonas de uno mismo en ese juego. Así juegan los niños. Y el verano nos concede ese tiempo de exploración y disfrute para descubrirnos en lo nuevo.
Por eso los viajes pueden ser oportunidades para descubrirse en lugares nuevos, desacostumbrados, en los que podemos sorprendernos siendo algo más que esa personalidad o máscara acostumbrada.
Hacer cosas nuevas, atreverse con nuevos retos es una manera de ser más creativos y salir del guión marcado por los hábitos y las costumbres.

Porque la libertad también es salir de la zona de seguridad marcada por uno mismo y que nos limita, nos lleva a la repetición, que constriñe nuestra vida a reducidos círculos de seguridad que a menudo nos asfixian.

Madurar en verano es también ampliar esos círculos y tomar las riendas de nuestra vida para ampliar los límites automarcados, como personas y como profesionales de la educación.
Por eso, todo viaje ha de ser ante todo un viaje interior, observando amablemente qué zonas internas se descubren en la contemplación y vivencia de los lugares nuevos. 

Se trata sobre todo de mirar con ojos nuevos, desacostumbrados, para deleitarse en el descubrirse y en el renacer a lo nuevo.

Querido docente, te hago una invitación:
Que te permitas soñar, que sueñes con ese nuevo curso que arrancará en septiembre. Sueña que puede ser maravilloso, una oportunidad para viajar internamente y hacer de lugares acostumbrados, como son las aulas, espacios y tiempos nuevos en los que el encuentro entre personas sean gozosos momentos de relación y aprendizaje. 

Sueña porque soñar en creer, y creer es crear la vida que tu Ser quiere. 

Sueña durante este verano el tiempo que vendrá, pero hazlo disfrutando pausadamente el instante presente que se nos ha concedido. 
El “presente” es un regalo; el mejor de los regalos. Y vivirlo con intensidad de conciencia es permitirnos ser desde la plenitud que ya somos y que hemos de seguir descubriendo dentro de nosotros.
Todos esos descubrimientos son dones en el aula que regalamos a nuestros alumnos junto con la asignatura que damos, pues no podemos separar la bata de profe o maestro del resto de nosotros; todo crecimiento en un área de nuestra vida enriquece a todas.
Recuerda que tus alumnos no se acordarán de ti por la asignatura que das o por los conocimientos que tienes sobre ella, sino por cómo la diste, cómo la enseñaste y sobre todo qué relación estableciste con ellos.

Si llegaste al corazón te recordarán siempre, porque habitarás en el corazón de cada uno de esos alumnos que pasaron “por tus manos”.

Si eso es así es porque abriste tu corazón para que cada uno de ellos habite en él por siempre. Y sobre todo, desde ese enfoque "pedagógico" les aportaste lo mejor de ti mismo.

Como el caracol que viaja muy despacio, no hay prisa en llegar a ningún sitio, pues al lugar que nos dirigimos siempre es a nuestro propio hogar interior, y siempre lo llevamos con nosotros, siempre está disponible para el que está atento y quiere conectar con él.

Ya sabes: "Si descansas, descansa; si juegas, juega; si viajas, viaja. Y si pierdes, sobre todo si pierdes, pierde". Porque a veces una derrota es una victoria, si te permite ir más adentro de ti mismo y escuchar a tu corazón auténtico; ese que ya es sabio y que intuitivamente tiene las respuestas que necesitamos".
El verano puede ser escapismo o tiempo de escucha y de silencio. 
Una oportunidad para re-pararse y re´conectarse, de madurar y enriquecernos para en el nuevo curso poner a trabajar todas esas riquezas en nuestras aulas.


Un abrazo. Y felices vacaciones, querido docente.